¿Por qué la gente se empeña en ver lo malo en todo y protestar y protestar, cuando hay mucho bueno por lo cual dar gracias?

Cuando me despierto por la mañana, abro los ojos y me doy cuenta que puedo ver, puedo oír. Y al instante veo al amor de mi vida a mi lado. ¿No es este un gran motivo para sonreír?

Y tus hijos, recibir su primer beso, ¿no te hace sonreír?

Veo que he dormido bajo techo, en una cama confortable, que me puedo asear, que puedo desayunar, que puedo respirar el aire fresco de la mañana. ¿No es maravilloso además poder disfrutar diez minutos de un cafecito y fruta antes de salir a trabajar?

¿Nos es un motivo para sonreír, ver que vivimos en un país, en una ciudad maravillosa que pone al alcance de nuestra mano cien mil y una posibilidades para aprender, para conocer, para pasear, para disfrutar, para sentir?

¿No es fantástico pasar cerca de un parque y escuchar las risas de los niños, sentir su inocencia, percibir su alegría con cualquier simple juego o el corretear son sus amigos?

¿Poder hacer una llamada a alguien, escucharle y sentirle cerca a pesar de la distancia y transmitir nuestro cariño e incluso decirle un «te amo»?

¿No es para sonreír y dar gracias a Dios tener un plato en la mesa cada día, saciar nuestra hambre y saborearlo percibiendo el cariño de quien lo ha preparado?

¿Y el tacto? Tocar, rozar, acariciar, sentir con cada uno de nuestros dedos, con nuestro cuerpo, pudiendo abrazar y sintiendo a su vez el mismo abrazo de alguien según se llena nuestro corazón.

Escuchar una buena música, leer un libro sentado en el sofá, paladear un dulce o un helado, ¿no merece también una sonrisa?

Poder ir a la playa, tocar la suave arena, oír las olas romper, disfrutar de todo el espectáculo que nos proporciona el mar reflejando el azul del cielo o el mismo frescor de un chapuzón en el agua, ¿no nos hace sonreír?

Saber que tenemos un Dios que nos ama, y nos brinda la oportunidad de amar a otros, ese ya, un gran motivo.

Motivos hay muchos, sonreír es una decisión, que debería nacer cada minuto…en nuestro corazón.

Tomado y adaptado de: El Poder de los triunfadores/web

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