Los Baby boomer es un término usado para describir a las personas que nacieron durante el baby boom, que sucedió en algunos países anglosajones, en el período contemporáneo y posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1946 y 1964.​

La mayoría de ellos son padres de los millennials, esta generación nacidos a partir de los 80 en plena era digital, hiperconectada. Los Baby bumer crecieron escuchando guerra a nivel mundial y la mayoría de ellos admiraban a las fuerzas armadas. Es por ello que varios se enlistaron en las filas del ejército. En el caso de mi padre a los 18 años formó parte de las filas de la marina ecuatoriana, debido a varios problemas familiares tuvo que “darse de baja” para ayudar en las demandas del hogar y sus hermanos pequeños.

Siempre que mira el mar lo hace con cierta añoranza, sus días de juventud se escapan. Al igual que un marinero, tuvo que embarcar lejos de la isla de sus sueños y zarpar hacia un futuro incierto. Hace algunos años realicé un poema titulado: “el marinero de concreto”, este en especial lo hice pensando en mi padre.

Dentro de los versos detallo que en ocasiones debemos renunciar a lo que nos gusta o anhelamos para poder ver a otros cumplir sus metas, es parte de la vida, el pasar por este tipo de dificultades te obliga a recurrir a otros sueños y anhelos.

Cuando tus sueños fueron reestructurados, tu vida cambió y depende de las decisiones que tomes a partir de esa ruptura para transformarlos en oportunidades. Tal vez quisiste ser un futbolista destacado, pero no pudiste entrenar desde pequeño y eso te obligó a ser un oficinista. Anhelabas ser escritor, pero las constantes voces que te decían que de eso no se vive, te obligó a ser médico.

No estoy desvalorizando las otras profesiones, pero siempre hay un “qué tal si”. Qué tal si me convertía en un piloto de fórmula uno, que hubiera sido de mi vida. La mayoría de padres de familia suelen preguntarse algo parecido. Dejaron escapar sus sueños y tuvieron que asentarse en la realidad social y económica.

Un sistema machista no solo reprime mujeres si no que obliga a los hombres a creerse la mentira de que son indestructibles (los hombres no lloran) y entonces tenemos a un montón de hombres mirándose al espejo, maldiciendo cada lágrima que dejan caer y ocultándola al mundo.

Por eso se nos hace raro ver padres de familia sensibles, cariñosos y hasta detallistas. Ahora quiero que te enfoques en un hombre que fue capaz de romper los esquemas religiosos y machistas, dándoles detalles de amor y misericordia a las mujeres, Jesús.

Se habla mucho de cómo impactó en ellas, pero se nos escapa los detalles y los esquemas que rompió en los hombres. Desde cocinar para dar de comer a sus seguidores, hasta permitir que uno de ellos incline su cabeza para escuchar los latidos de su corazón, son detalles que hasta ahora sería una locura.

Esos detalles de amor tiene con mi padre terrenal, le permitió entender que la marina era un anhelo que hasta después de su retirada él sigue cumpliendo, marinero de concreto le susurra mientras él mira el firmamento. Le dio el timón de una familia, le hizo comprender lo que es pasar por tormentas en la que el barco entero estaba a punto de hundirse.

Entendió que el barco no se maneja solo, que necesita siempre pasar lista a su Capitán, que en ocasiones los puertos no son los más seguros, a veces le toca zarpar en medio de una isla cómoda y emprender un nuevo viaje. Después de comprender quién es el Capitán lo he visto regresar a ver a los que viajamos a bordo.

Ahora surca mares de cemento, tormentas de angustias, puertos de desconsuelo, pero siempre tiene fuerzas para volver a navegar, hoy recuerdo el poema que lo hice y desde la playa de la vida lo observo llegar, gastado, maltratado, pero dándome una lección de resistencia.

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