“Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.”

(Juan Montalvo)

La literatura ecuatoriana tiene grandes exponentes y algo que resalta dentro de sus escrituras es el sello crítico hacia gobernantes e injusticias sociales. Un ejemplo es Juan Montalvo catalogado por algunos historiadores como un hombre apasionado, luchador y de gran talento que le tocó vivir un momento de la historia ecuatoriana muy compleja; en esos tiempos se percibía un escenario de profundas luchas de clases, por un lado, los terratenientes buscaban mantener a toda costa su poder y por el otro, la burguesía se levantaba en contra del feudalismo y pretendía imponer el liberalismo, ideología de la que era portavoz Montalvo.

La característica más llamativa de Juan Montalvo fue su actitud desafiante a las clases dominantes de ese entonces, en sus escritos se proyectó el valor y se proponía derrocar gobiernos ineficaces y autoritarios, y promulgaba acciones revolucionarias en contra del sistema feudalista.

«Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo.» Juan Montalvo.

Montalvo se inició como escritor en enero de 1866 cuando publicó “El Cosmopolita”, revista política que tiene nueve ediciones y que apareció a la luz pública con el objetivo de luchar ferozmente contra Gabriel García Moreno.

El Cosmopolita (publicada en 1866) no es un mero testimonio de la lucha que sobrellevó Montalvo contra García Moreno. Juan Montalvo trató también sobre España, América, Ecuador, Cuba, Bolivia, la mujer, el clero, el militarismo, etc. Se trata pues de una obra universal porque abarca temas pertinentes a todos los ámbitos.

En esta genera reflexión y crítica hacia lo postulados conservadores los cuales tenían por objetivo instaurar el modelo heredado de la colonia. Montalvo proponía un régimen autónomo, asegurando que ahora el país vive una realidad diferente a la de naciones europeas por lo que le es necesario buscar un nuevo modelo político.

«Hagamos revoluciones, pero hagámoslas dignas de la libertad y la moral». Juan Montalvo.

La vida, obra y herencia de este escritor son tan significativas que en 1920 el entonces presidente Alfredo Baquerizo Moreno escogió el día de su nacimiento, 13 de abril, para festejar el Día del Maestro Ecuatoriano.

Otro escritor que realza la identidad ecuatoriana es Jorge Icaza Coronel fue un novelista ecuatoriano. Después de graduarse en la Universidad Central del Ecuador, trabajó en Colombia como escritor y director teatral. Ya había escrito seis obras teatrales, cuando en 1934 fue publicada su más célebre novela, Huasipungo, que le daría fama internacional y que lo llevaría a ser el escritor ecuatoriano más leído de la historia republicana.

Es considerado como uno de los máximos representantes del ciclo de la narrativa indigenista del siglo XX.

Su fama se debe a su obra que está cargada del género literario: narrativo, que comenzó con el libro de cuentos Barro de la sierra (1933), en la que ya se hace patente el tema que atravesó todos sus escritos: la situación del indígena ecuatoriano.

En su primera novela (Subgénero narrativo) Huasipungo (1934), expone la degradada situación en que se encuentran los indígenas, sometidos a esclavitud por los patronos que cuentan con el apoyo de la autoridad civil y eclesiástica.

“Hasta las vacas rodadas el patrón las hace enterrar para que el indio no se acostumbre a comer de lo que no puede comer. Y aún así, los indios en medio de su desespero la desentierran, así comerla mate a su esposa.” (Icaza, 1934)

Este libro, de denuncia social y crudo realismo (constantes de la narrativa de Icaza), se ha convertido en una obra fundamental en la evolución de la corriente indigenista del Ecuador. Con él, la novela ecuatoriana entra de lleno en la tendencia del compromiso social.

Estos son solo dos ejemplos de escritores ecuatorianos que mediante su talento lograron generar conciencia social y política en sus contemporáneos y plantear soluciones que trascienden hasta la actualidad, de igual manera quienes vivimos en estos tiempos podemos utilizar las herramientas y talentos que poseemos para generar productos literarios que busquen crear conciencia y criterio en quienes leen nuestros párrafos, al fin y al cabo es algo que no lo podemos evitar pues en nuestras venas corre sangre revolucionaria; pues jamás veremos al esfero o bolígrafo como una herramienta de escritura sino más bien como una espada con tinta, capaz de generar daño a los opresores y por lo tanto generar procesos sociales de criticidad en los lectores del mundo entero.

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