Porque no lo merecía, pero lo hiciste, porque no conocía tu nombre, pero tú sí el mío.

Por cargar en la cruz, el peso que era mío.

Por amarme sin condiciones, por jugártela por mí con cada gota de ti.

Porque cuando abriste tu corazón, lo abriste entero, y cada latido era por mí, en ti.

Por susurrar mi nombre en tu último aliento, por secar mis lágrimas con besos, por cargarme en brazos, quitarme el dolor y tomar mi lugar.

Por dormir un rato en esa tumba, pero vencer a la muerte sin piedad a los 3 días, porque sorprendiste al mundo, pero me sorprendiste a mí, de gracia inmerecida.

Porque por ti, tengo un sendero, un camino y un propósito; porque tu vida es el espejo en que me quiero mirar, por caminar sobre el agua conmigo cuando me siento en alta mar.

Porque sigues sanando, sigues llevando vida, sigues haciendo milagros y mucho más que eso.

No solo por lo que hiciste, sino por lo que sigues haciendo, hasta el día en que pueda verte cara a cara y por la eternidad…te agradezco.

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