Sí, así parece, al menos fuera de NUESTRO control, pero no de Dios. Podemos ver sus huellas digitales en todas partes. La confiabilidad y la consistencia del orden creado (amanecer y atardecer, la regularidad de las estaciones, el movimiento de los cuerpos celestes) son grandes evidencias del control de Dios. El nacimiento, muerte y resurrección de Jesucristo en el momento justo.  (Gál. 4: 4) es evidencia del control de Dios.

La mejor parte es que este Dios, el creador y el sustentador del universo no es ilusorio ni evasivo. Nos invita a conocerlo, a caminar con Él y a confiar en Él.

Nuestro desafío es estar dispuestos a reconocer que el control de Dios es real, mientras que el nuestro, que anhelamos y perseguimos constantemente, es ilusorio y evasivo. El control para Dios es una realidad, para el hombre, una fantasía.

¿Cómo se ha sentido estos días? Todos llevamos cargas y tensiones.

Si siente que el mundo está descontrolado, mire lo que las Escrituras dicen en Romanos 8:28. “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”. Y Dios le ama.

Si le ha invadido el temor, es tiempo de descubrir lo que está escrito en Jueces 6:12. “El Señor está contigo!” Dios está cercano, poder confiar en El.

Si ve nubarrones en el horizonte, escriba estas palabras en una tarjeta y llévela con usted: “En este mundo afrontarán aflicciones, ¡pero anímense! Yo he vencido al mundo.  (Juan 16:33).

¿En qué se está apoyando? ¿En las circunstancias cambiantes de la vida y en su habilidad de controlarlas? o en las promesas de Dios?

Lo primero nos lleva a la desilusión, lo segundo a descansar confiados en que Dios nos dará Su paz, guía y esperanza.  Elijamos las promesas de Dios y aprendamos a ver Su mano obrando a favor de sus hijos. Él está siempre presente, atento y comprometido.

Finalmente, recordemos que Él es Dios, no nosotros. Él está en control ¡Gracias a Dios!