“La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior.”

Olga Lucía Molano

Desde el inicio de los tiempos, los ecuatorianos, hemos tratado de buscar nuestra identidad en nuestro nombre, ubicación geográfica, música, en diferentes aspectos. Así en la época de la colonia nuestra identidad estaba ligada a nuestra denominación “Real Audiencia de Quito”, un nombre que va de la mano con nuestro pasado pre-colonial, en donde Quito era la segunda capital del Tahuantinsuyo.

En 1830 el Distrito Sur, que comprendía los departamentos de: Guayaquil, Azuay y Quito, se separan de la Gran Colombia y forman un estado independiente llamado Ecuador, desde ese momento la nueva república empieza una ardua lucha por delimitar su territorio.

Hasta 1941, nuestra identidad estaba sumamente arraigada a nuestra riqueza amazónica, cuando aún el Ecuador era considerado “país amazónico”. Después del conflicto fronterizo con Perú, en donde perdimos la mayor parte de nuestro territorio oriental y por ende también el acceso al Río Amazonas, los ecuatorianos entramos en una crisis de identidad, lo que provocó que la gente busque su autenticidad en sus raíces antiguas, esto da paso a un fuerte movimiento de intelectuales y artistas que con sus obras denuncian el maltrato indígena.

Años más tarde con la constitución de 1998, en donde se reconoce al Ecuador como un país pluricultural y multiétnico, se presta atención y se da valor al mestizaje y a la gran cantidad de culturas existentes.

Después de todo ese contexto histórico y sabiendo que somos la mezcla de negros, indígenas, españoles, etc., ¿En donde radica nuestra identidad? ¿Radica en nuestro nombre? ¿O en nuestro territorio? Nuestra identidad como ecuatorianos radica en la combinación, en la mezcla, somos un coctel de culturas y razas, por ejemplo, en la música nuestra identidad se fundamenta en la combinación de sonidos de nuestros antepasados con factores externos, como el rock, el jazz, el hip hop, la electrónica, etc. De ahí nace la extraña combinación, que para nosotros resulta normal del rock u otros géneros con instrumentos andinos, instrumentos del pacífico. También se refleja en la forma en que vestimos, usamos jeans, converse y un poncho caliente para el frío, esa es nuestra identidad, la mezcla.

Al final de todo lo importante es aceptar y amar nuestras raíces, nuestro pasado, nunca vamos a hacer nada trascendente si todo el tiempo tratamos de imitar lo que otras personas de otros países hacen. Somos nuestra historia, nuestro territorio, nuestra gente, somos albazo, rock, zampoñas, San Juanito, pop, yaraví, marimba, venimos del frío de los andes, del calor del pacífico, de la humedad del oriente, somos ecuatorianos.

 

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