“Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última” Martin Luther King.

La resiliencia humana es considerada como la capacidad que tenemos los seres humanos para afrontar las adversidades, asumirlas con flexibilidad, y lo más importante de todo; salir fortalecido de ellas. Muchos psicólogos discuten si esta facultad de ser resilientes es parte del comportamiento humano o es adquirido con el tiempo.

Pero en todo caso es algo más profundo y tiene una connotación espiritual mucho más fuerte que la resistencia.

  • La resistencia consiste en aguantar vientos y mareas desde la pasividad y de una manera superficial.
  • La resiliencia humana consiste en dejar atrás ese sufrimiento y levantarse emocionalmente.

Una persona resiliente emocionalmente sabe llegar a una moraleja o aprendizaje de sabiduría después cada situación adversa, de esta forma puede reconciliarse consigo mismo y con los demás para seguir avanzando en el paso por la vida.

Una falsa persona resiliente es aquella que solo quiere mostrar a todos que está bien y finge reír aunque todo esté mal. No hace falta reír todo el tiempo para decir que estas bien, hay tiempo para reír y llorar puntualizaba el sabio Salomón hace varios siglos.

Por mi parte, me agrada releer la historia oriental del viejo sabio que tenía un helecho y un bambú.

Un día decidió un hombre darse por vencido… renunciar al trabajo, a su relación, a su vida. Fue al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le preguntó.

-Mira a tu alrededor, respondió el anciano, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí.

– Al helecho le costó menos de un año crecer pero el bambú lo hizo al sexto, el bambú creció más de 20 metros de altura, el helecho 1 metro. La razón de la demora del bambú es que se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

-Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…

La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

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