A pesar de que el dentista puede ayudar con el estado de los dientes y la mandíbula, es la persona quien tendrá que identificar las razones por las que está apretando su dentadura. No siempre es fácil identificar una incomodidad de este tipo, motivo por el cual si la persona sufre excesivo estrés y/o ansiedad, debería recibir la opinión de un psicólogo profesional.

El dolor de mandíbula por estrés no desaparecerá sino se ataca la base del problema. De lo contrario, reaparecerá cada vez que haya una situación de tensión, presión o ansiedad. Algunas medidas para evitar el dolor de mandíbula por estrés son:

Aprender y aplicar técnicas de relajación.

Practicar deportes a diario que ayuden a liberar la tensión del cuerpo.

Establecer hábitos y rutinas antes de dormir.

Evitar el café, tabaco o chocolate unas 6 horas antes de ir a la cama.

Cuidar la alimentación.

Aumentar la ingesta de agua.

Utilizar una férula dental médicamente aprobada.

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