Para aprender cómo limpiar bien el ombligo tan solo tienes que seguir estos pasos:

Aprovecha a limpiarlo cuando te estés bañando, es lo mejor para mantenerlo bien limpio, puesto que se tratará de un momento que puedes introducir fácil en tu rutina.

Utiliza jabón y agua para realizar la limpieza, ningún otro producto es necesario, a excepción de que te lo haya mandado el médico.

También puedes utilizar una toalla pequeña humedecida para frotar con cuidado, o bien un bastoncillo o hisopo de algodón, y así eliminar la suciedad que puede quedarse dentro, pues las pelusas y la suciedad se acumulan con facilidad en el interior del ombligo. Cuando uses una toalla o un bastoncillo, siempre pásalo con suavidad.

Una vez has acabado sécalo con suavidad para que no se puedan crear bacterias o hongos.

No utilices aceites, cremas o lociones a diario o en exceso a menos que te lo haya indicado tu médico, no es recomendable y puede que provoques que se creen más bacterias al quedar residuo. Si usas, aplica muy poca cantidad para que la piel pueda absorberlo todo fácilmente.

Lávalo con más abundancia en caso de haber estado sudando, tras hacer ejercicio o en días muy calurosos.

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