1. ¿Dónde está Dios en medio de esta crisis?

Es una buena pregunta, pero antes de que podamos responder, debemos responder otra pregunta: ¿qué Dios? Nuestra sociedad pluralista valora la diversidad en las cosmovisiones. Entonces, si vamos a hacer alguna pregunta acerca de Dios, necesitamos saber de qué Dios estamos hablando. Desde una perspectiva cristiana, nos estamos refiriendo al Creador de todas las cosas. No se trata solo de QUIEN es, sino de lo que Él ha hecho. Dios, después de haber creado todo, declaró que fue: «bueno». Eso no habla de la calidad de la obra de Dios en sí, sino del valor de lo que Él creó.  Todo lo creado tiene un propósito y función. Desafortunadamente, nuestra pecaminosidad hace que esta realidad sea disfuncional y, por lo tanto, no podemos cumplir plenamente los propósitos y funciones que Dios pretendía originalmente, a menos que Dios intervenga.

Su creación está tan bien diseñada que aún puede funcionar, de manera limitada, para lograr los propósitos de Dios, aunque esté contaminada por el pecado. Todo lo que Dios ha creado sigue siendo valioso para Él aunque esté dañado. Dios está muy presente, muy comprometido y continúa en su trono. En todo caso, esta crisis demuestra cuán bien funciona la creación de Dios; incluso los efectos devastadores de éste y otras fallas de funcionamiento no pueden destruir totalmente lo que Dios ha hecho.

  1. ¿Debemos orar más?

Esperamos que la oración sea un hábito constante. Orar con mayor frecuencia es genial, pero ¿qué esperamos que logre? La oración no es un ritual místico que de alguna manera aprovecha el «gran» poder sobrenatural controlado por Dios. No hay poder en la oración, solo hay poder en aquel a quien oramos: Dios.

Dios no está impresionado por la elocuencia o la cantidad de palabras. El busca corazones humildes que estén ansiosos por confesar su sumisión y dependencia en Él como el Creador y Señor de todos, y expresarle lealtad, pase lo que pase.

Dios mira la autenticidad del corazón, no la teatralidad o el lenguaje de la persona que ora. ¿Orar más? Sí, pero como un acto de humildad por el cual adoramos al Dios que mantiene todas las cosas bajo control.

  1. ¿Es este el juicio de Dios?

No. Al menos no en el sentido de la peste del Antiguo Testamento. ¿Es este el fin del mundo? Probablemente no, pero no lo sabremos hasta que el mundo realmente se acabe y podamos mirar hacia atrás. Este evento es el resultado de la disfunción introducida en el orden creado por Dios. El pecado distorsiona la realidad y rompe la relación. Este virus es el resultado natural de un mundo contaminado por el pecado.

  1. ¿Qué significa realmente que «Dios tiene el control»? Si fuera así, ¿por qué está sucediendo esto?

A veces, usar la frase «Dios tiene el control» crea una imagen de Dios que es reactivo en lugar de ser el Creador que posee toda la autoridad y, según el Apóstol Pablo, El está obrando para que todas las cosas se ajusten al diseño de Su voluntad. Dios no está sorprendido por esto. Este evento, como todos los eventos en la historia humana, están sujetos a la autoridad de Dios y contribuyen al cumplimiento de sus propósitos de Dios. Ese es un pensamiento más allá de nuestra comprensión. Pero si pudiéramos entender a Dios completamente, seríamos iguales a Dios. . . y obviamente no lo somos.

En lugar de decir «Dios tiene el control», quizás deberíamos decir «los propósitos de Dios no pueden ser frustrados». Sí, Él tiene el control, pero no porque esté reaccionando, sino porque está trabajando.

  1. ¿Creó Dios este virus? ¿Creó Dios el pecado?

¿Hizo Dios este coronavirus para este momento en el tiempo? Esta es una pregunta equivocada. Dios hizo una creación perfecta y con un propósito . . que se contaminó cuando pecó contra Dios. Esa contaminación significa que partes de la creación de Dios no funcionan correctamente, y tenemos enfermedades y dolencias. Sin embargo, lo que podemos observar en la complejidad de este virus, y otros similares, demuestran la increíble complejidad de este mundo creado, pero no significa que Dios no está comprometido. Este orden creado que llamamos universo, todavía funciona con un nivel de complejidad que nos cuesta entender.

Dios no creó el pecado. La escritura es clara al respecto. Necesitamos recordar que «pecado» no es una cosa, «pecado» es un estado de ser. «Pecado» significa que no podemos lograr nuestro propósito para el cual fuimos creados (no alcanzamos la gloria de Dios) y nuestra relación con el Creador se rompe. En lugar de reflejar su gloria, ahora somos sus enemigos. El pecado es una condición en la que la creación (pecaminosa), no está en una relación íntima con Dios.

Solo Dios puede resolver el problema del pecado, y eso es lo que hizo. El Creador se convirtió en parte de Su creación, permitiéndose ser crucificado por aquellos que Él creó, para satisfacer el estándar divino requerido y resolver el problema del pecado, resucitar de entre los muertos y demostrar Su autoridad sobre el pecado, la muerte y la tumba.