No.

No vas a quedarte allí por siempre, un día soltarás las cadenas que oprimen y serás libre.

Libre del miedo, del dolor, de la soledad.

Aquí estamos, aquellos que te amamos y queremos verte sonreír como antes lo hacías, soñar como cuando no tenías temores y abrazar con la bondad que solo tú posees.

Esto es un mal tiempo, no una mala vida, pero en ti mismo están las armas poderosas que te sacarán del lugar en donde te encuentras, un lugar que no es el tuyo, porque tú, fuiste creado para más.

Todo lo que crees necesitar ahora, ya no te hará falta, y todo lo que sientes lejos, en realidad está cerca. Dios, que te ama, y tiene el deseo de ayudarte, tu familia cuyo corazón te pertenece y cada sueño que vive en lo más profundo de tu ser.

Solo recuerda que aún el camino no ha terminado, que hay paredes que derrumbar y puertas por abrir, pero juntos lo haremos.

Todo mi amor, mi mano y mi corazón enteros, están contigo. Porque si una mentira te hizo preso, será la verdad del amor, la que te hará por siempre libre.

 

Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

2 Corintios 3:17

 

Comments

comments