Las relaciones románicas pueden traer una gran felicidad y un dolor muy profundo. Nos hacen pensar, nos estresan y nos bendicen abundantemente.

La mayoría de nosotros queremos terminar siendo parte de una pareja feliz. Queremos relaciones que duren y nos traigan alegría. Y Dios también quiere eso para nosotros. Por lo tanto, es importante para nosotros saber reconocer cómo es una relación sana y duradera. Es posible que tengamos que evaluar la que ya tenemos, o quizás queramos saber qué buscar en el futuro.

1. Te gusta la persona que eres en ella

Te guste o no, las citas te cambian. Mientras más tiempo pases con alguien, más captas sus tendencias, patrones de habla y hábitos. La personalidad de tu compañero(a) sacará a relucir diferentes facetas.

Si no te gusta la persona en la que te conviertes al estar cerca de tu pareja, es una gran bandera roja. Por el contrario algunas personalidades complementarán la tuya y te ayudarán convertirte en una versión mejor ti mismo. Esto puede ser desafiante y difícil, pero de una manera que se siente bien, como si estuvieras creciendo y acercándote más y más en lo que quieres ser.

2. Te conectas a lo profundo

Muchas personas se involucran e incluso se mantienen en relaciones porque se enamoran de cosas superficiales como el afecto y la diversión que mantienen. Las mejores relaciones tienen profundidad , la pareja puede practicar su fe juntos y comunicarse de manera significativa.

Una buena relación te ayudará a sentirte más cerca de Dios e incluso sentir un mayor deseo por él.

3. Ambos son honestos

Si dos personas son honestas entre sí, no hay ningún problema que no puedan sobrevivir. Los tiempos difíciles les llegan a todos, pero los que son honestos consigo mismos y con sus seres queridos son los que siempre los sobrellevan mejor.

¿Alguna vez has estado en una relación en la que puedes decir que la otra persona no está siendo completamente honesta contigo? ¿Hay algo más que puedas descubrir acerca de tu cónyuge, hijo, amigo o padre que pueda lastimarte más que eso? Saber que te miente.

La deshonestidad es veneno en una relación. Eso es porque las mentiras nunca se van. Si mientes, siempre sabes que mentiste, y eso se convierte en una realidad que no hace más que corroer todo lo que toca. Cuando escondes la mentira en tu corazón, corroe todo lo que tu corazón toca, lo que significa que corroe todo en tu vida.

4. Confían el uno en el otro

La confianza es una garantía de amor. Las personas en las que confío en mi vida son las que sé que me aman.

Es importante tener claro que quien te ama realmente es quien puede tener tu confianza absoluta e inquebrantable. Tienen que amarte. Deberías poder saber que tu corazón está a salvo.

La confianza es el pilar de una relación; sin ella, simplemente no se puede continuar. Además, una vez que se pierde, es difícil recuperarla.

5. Muestras y recibes afecto

El afecto es amor demostrado. Siempre se puede decir cuando una persona ama a la otra; de una forma u otra, pueden mostrarlo a través del lenguaje corporal, los gestos, las palabras. Es muy natural expresarse.

6. Tus amigos y familiares lo aprueban

Enfrentémoslo... A veces no vemos lo que está frente a nosotros cuando nuestras emociones están involucradas o a veces simplemente no queremos verlo. Ahí es donde entran nuestros familiares y amigos. Estos seres queridos que nos conocen bastante bien a menudo pueden reconocer si una relación es buena o mala para nosotros.

Por supuesto, no siempre están de acuerdo. Pero asegúrate de escuchar las inquietudes que tus amigos y familiares expresan acerca de su relación. Si se preocupan es porque te aman, así que debes estar dispuesto a pedir y prestar atención a sus consejos.

Es bueno tener en cuenta el tipo de amor que Dios tiene en mente para nosotros, es especial, es una mezcla de una amistad cómoda y un amor apasionado. Es uno que refleja SU cuidado por nosotros, nos acerca más a ÉL y a nuestro potencial.