Como hijos de vez en cuando es difícil cumplir con el mandamiento de Dios de obedecer y honrar a nuestros padres. Nuestra naturaleza pecaminosa y nuestro orgullo nos alejan de esta actitud correcta, pero hay maneras simples de cumplirlo que a veces ignoramos.

Mateo 15:4

Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera»

1) Interésate en su vida

Cuando somos jóvenes puede ser difícil ver a nuestros padres como «persona». Son esos señores viejos que me piden que haga cosas que no quiero y no entienden las cosas que me gustan a mí. Pero quizás no has pensado lo que ellos han pasado en su vida. Todos somos personas perdidas tratando de encontrar el mejor camino en la vida.

Piénsalo así: antes de ser tus padres, ellos fueron jóvenes y sus padres tampoco los entendían. O en las inmortales palabras del Abuelo Simpson «Yo sí estaba en onda. Pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda y la onda de onda me parece muy mala onda… ¡Y TE VA A PASAR A TI!»

¿Entonces, qué puedes hacer?

Habla con ellos y conoce su vida. Uno de los momentos más importante que me ayudó a cambiar la manera en que trataba con mi papá es cuando empecé a conocer sobre su infancia y lo diferente que fue su padre con él. Obviamente no justifica los malos comportamientos, pero te ayudará a reaccionar de mejor manera al saber que tus padres son personas con vida propia y sus experiencias marcaron quienes son ahora. Al descubrir lo que atravesaron mis padres, agradecí a Dios porque se esforzaron para que mi vida sea diferente. No perfecta, pero sí mejor.

Interésate en tus padres y nunca olvides que ellos también son personas. Quieren hablar contigo, contarte sobre su vida y que tu les cuentes sobre la tuya.

2) Invítalos a ser parte de tu vida

¿Qué te gusta hacer? Sean video juegos, deportes, libros, películas, manualidades, juegos de mesa; cualquiera que sea tu interés es bueno que lo puedas compartir con tus padres.

Entiendo que todos somos personas diferentes y eso implica que no siempre van a coincidir nuestros gustos, pero si te esfuerzas un poco creo que vas a poder encontrar la manera de lograr que ellos se sientan parte de tus intereses también. Nuestros padres se esfuerzan mucho por mantenerse como parte de nuestra vida pero debemos ayudarles también.

En las relaciones es importante que ambas personas cedan un poco. Quizás en vez de comprar ese juego que me gustaría solo mí, encuentro uno que pienso pueda interesarle un poco a mis papás también, aunque no sea el mejor juego del mundo. Así podremos pasar tiempo juntos y pueden aprender un poco de mis intereses. No se trata de obligarlos a que les guste lo que a ti, pero si les muestras que quieres que sean parte de tu vida y tus intereses, te garantizo que tendrán una buena respuesta a tus esfuerzos.

Acércate a ellos y ellos se acercarán a tí.

3) Ora por tus padres

Éste realmente debería ser el primer punto porque es el más importante pero el que más olvidamos.

Como hijos nos acostumbramos a recibir, recibir, recibir. Damos por sentado que nuestros padres van a cuidar de nosotros, proveer para nosotros, y entendemos que estamos en su corazón y sus oraciones. ¿Pero cuántas veces te has preocupado por ellos y has pedido a Dios por ellos?

La oración es una de las herramientas más poderosas para el cristiano. No porque sea una manera de obligar a Dios a hacer lo que yo quiero. NO. Sino que mientras yo inclino mi corazón en dependencia a Dios, Él me cambia a mí para ser más como Él. Y cuando andamos cerca de Dios, andamos en su camino y en su plan para nuestra vida.

¿No te gusta como actúan tus padres contigo? Ora por ellos. Pide a Dios que los bendiga, que les alegre el corazón y que les ayude con todo lo que los estresa o los preocupa. Interesate en el bienestar de ellos y vas a ver que tu actitud cambia y luego la de ellos. Ora para que puedas ser una buena hija. Ora para ser el mejor hijo posible. Un hijo que haga fácil el trabajo de tus padres. La oración es real y es efectiva y si puede mover montañas (Mat 21:21-22) puede cambiar tu relación con tus padres.

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