Xi Sheng Mo (Galería de la Fe)

Hoy nos encontramos con el retrato de Xi Sheng Mo, conocido como el pastor Hsi, narra la expansión del cristianismo moderno en parte de China. Su conversión generó la admiración de su propia familia y todo el pueblo. Hasta el fin de sus días vivió entregado a servir a Dios, luego se ser un furibundo adepto de Confu­cio.

No había nadie entre el pueblo que odiase tanto a los extranjeros como el señor Hsi. Pero, sucedió que se sintió ligado en espíritu al misio­nero. Entonces abandonó todos los ídolos; ¡se decía que los había quemado! Dejó de adorar las tablas ancestrales. Ya no se percibía más el olor de incienso en su casa. ¡Y lo más extraño de todo, el señor Hsi dejó de fumar opio!

Entre tanto, la persecución a los recién conver­tidos se volvió cada vez más severa, hasta que por fin el pueblo planeó estirar cuerdas entre las vigas que sostenían los techos de los templos y colgar allí por las manos a todos los creyentes, hasta que negaran su fe. Sin embargo, Hsi decidió llevar el caso al conocimiento de las autoridades, hizo tanto alboroto ante el mandarín, que este, para librarse de él, envió sol­dados para que defendieran a los creyentes.

El pastor Hsi en el transcurso de los años lle­gó a ser un poderoso expositor de la Biblia. La fuerza y resistencia que manifesta­ba bajo pruebas físicas y mentales, eran extraor­dinarias; recibía virtud de Dios para realizar su obra. Así estando ya viejo podía andar cuarenta y cinco kilómetros de una sola vez, y asimismo, después de ayunar por dos días seguidos podía bautizar a cincuenta personas sin descansar y sin interrupción.

Finalmente, a la edad de sesenta años, en me­dio de su lucha evangelizadora, Dios lo llamó a su presencia en la mañana del 19 de febrero de 1896. Un hombre valiente y comprometido con la causa de Jesús, Xi Sheng Mo hoy en la Galería de la Fe.

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Por | 2017-09-14T14:11:28+00:00 14 septiembre, 2017|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.