Hey!

Hay días difíciles, yo lo sé.

Hay circunstancias que se nos fueron de las manos, también lo sé.

Existen momentos agobiantes llenos de un poco de todo y mucho de nada, es verdad. Solo te pido que, por un momento, tengas quietud, respires, cierres los ojos y pienses: ¿Dios mira esto? Te aseguro, Él lo mira todo, pero con otros ojos.

Mirar las cosas desde arriba, definitivamente nos da una mejor perspectiva.

Será por eso que los miradores de cada ciudad se encuentran en las cimas.

Que, desde la punta alta de un monte, se divisan los mejores paisajes.

Y que, desde la Altura de la cruz, el mismo Jesucristo fue cuando más nos amó…

Desde arriba, así es como Dios puede mirar nuestra vida, sin las tantas limitaciones que nosotros vemos en nuestras circunstancias de frente.

Qué bueno saber que existe alguien «desde arriba», que mira más allá de nuestros ojos, que nos ve con más amor del que nosotros pudiésemos imaginar, y que tiene en su mano todo el control que tú y yo, desde hace rato perdimos…

Que el Dios de las alturas, te muestre lo que él vio en ti, y que eso te impulse a perseguir, lo que tienes por delante.

Ánimo, Dios no ha perdido el control y sigue siendo Dios, sigue confiando en ti.

“El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”.

(Deuteronomio 31:8)

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