Un ingrediente vital para la buena autoestima de tus hijos

LA IMPORTANCIA DE LA IDENTIDAD EN TUS HIJOS

 ¿Qué es la identidad?

La identidad es esa convicción, ese sentimiento interno que nos hace saber quiénes somos, qué queremos y nos impulsa a decidir a dónde queremos llegar, en la adolescencia es necesario definir cinco identidades, que en orden de importancia son:

  1. Identidad con Dios: Deben estar convencidos que son hijos o hijas de Dios, saber que Él los hizo, que no son un accidente y son profundamente amados por Dios, al igual que Jesús quien estaba seguro de ser el Hijo de Dios, vivía como tal y aceptó su misión.
  1. Identidad familiar: Saber que Dios escogió a sus padres para amarlos a través de ellos y entrenarlos para cumplir su llamado, si se identifican con sus padres será fácil que acepten su autoridad y será satisfecha su necesidad de pertenencia emocional al vivir una relación de cercanía y amor por la cual decidan ponerse la camiseta de su familia.
  1. Identidad sexual: Deben estar entrenados y conocer su rol social como varón o mujer, aceptarse como Dios los creó y vivir plenos con su realidad, nuestros adolescentes son preciosos y necesitan nuestra cercanía, en nuestra aceptación como padres y nuestro cuidado, ellos serán felices como Dios los creó.
  1. Identidad nacional: Debemos enseñarles a estar agradecidos con Dios por el país donde nacieron, ya que esto da arraigo y le motiva a conocer su cultura, amar los símbolos patrios y su historia; si nosotros como padres amamos nuestro país, nuestros hijos lo amarán, entonces será fácil como familia bendecir a nuestra nación.
  1. Identidad de reconocerse como ser humano: Debemos enseñarles a respetar la vida humana como el máximo tesoro sobre la tierra, Jesús murió por personas, por el ser humano, si nuestros hijos respetan la vida, cuidarán su cuerpo y sabrán que su vida y la de los demás le pertenecen a Dios, también tienen que aprender a tratar a los demás como superiores a sí mismos por amor.

Desde la niñez y a lo largo de la adolescencia debemos supervisar y estar cerca de nuestros hijos e hijas para que en la adolescencia sean libres y puedan tener definidas cada una de sus identidades.

El Rey y su hijo

 Cuentan las crónicas de los Reyes de Inglaterra que cuando un rey era principie,  tenía su tutor para educarlo, hubo momentos en que el tutor tuvo que ir ante el rey para expresarle algunas quejas, “disculpe su majestad, su hijo está dedicando mucho tiempo a los juegos, sin saber que tiene una responsabilidad futura”. El rey se acercó a su hijo, lo miró a los ojos y le preguntó, ¿Quién soy yo? A lo que el muchacho respondió tímidamente el rey y ¿Quién soy yo para ti?  El chico respondió mi padre, enfáticamente el rey le dijo, ¡No lo olvides! y regresó al trono.

 Pasaron las semanas, el muchacho se comportó con gran responsabilidad, pero después de un tiempo lo olvidó y regresó a sus antiguas costumbres, el tutor en su impotencia, volvió a ir ante el trono, poniendo al muchacho frente al rey le repitió sus quejas. El rey descendió del trono, miró al príncipe a los ojos y volvió a preguntar ¿Quién soy yo? el muchacho respondió, el rey y ¿Quién soy yo para ti?  Mi padre. El rey insistió: ¡No lo olvides! en ese momento el muchacho lo entendió, él era el príncipe, el próximo heredero del rey y desde ahí vivió como hijo del rey, nunca más volvieron las quejas, él se sabía el príncipe y futuro rey de su nación.

Cuando nuestros hijos definen claramente su identidad, no importa donde estén, vivirán conscientes de que son hijos del rey, hijos de Dios.

En esta etapa cosechamos  lo que sembramos en su infancia, es decir, una buena infancia me dará una buena adolescencia, pues si caminamos con ellos o ellas desde niños, caminaremos juntos en la adolescencia.

 

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Por | 2017-01-29T18:17:33+00:00 13 noviembre, 2015|Familia|