Un hijo agradecido

El célebre compositor brasileño Héctor Villa Lobos, recuerda que cuando era un niño, su padre, quien tenía la música en su corazón, lo forzaba a estudiar con exigente disciplina las obras de los grandes maestros. Su progenitor le ataba los pies a la pata de una mesa para asegurarse de que el pequeño Héctor hiciera toda la tarea. Este ejercicio de aprendizaje puede resultarnos por demás exagerado, pero para el maestro Villa Lobos valió la pena.

Hay un tesoro maravilloso que debería estudiarse con tal disciplina y esa es la palabra de Dios. Él nos manda que sus palabras deben ser repetidas a nuestros hijos y que debemos atarlas a la mano como una señal. Para ello, nosotros los padres, necesitamos amar al Señor con todo nuestro ser, alma, y fuerzas y tener los mandamientos de él en nuestros corazones antes de que los enseñemos a nuestros hijos.

La Biblia nos recuerda acerca de nuestro pecado y el camino de la salvación, a través de Jesús. Nos enseña la voluntad de Dios y cómo amar y obedecerle. Es usada por Dios como una poderosa herramienta para llevar a nuestros hijos a la madurez. Debemos enseñar la Biblia a nuestros hijos, y lo podemos hacer. Dios nos ha dado su gracia y dirección para hacerlo.

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Por | 2017-01-29T18:18:32+00:00 24 junio, 2015|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.