Un colectivo de arquitectos se replantea a Guayaquil

Ciudad. El Selectivo es un colectivo arquitectónico cuyo objetivo es promover el desarrollo de proyectos urbanos con responsabilidad social y estética.

El Guayaquil que sueñan se parece poco al Guayaquil en el que viven.

Parques abiertos, tráfico fluvial, edificios donde se congregan los proyectos habitacionales, techos con las clásicas tejas elaboradas a mano por artesanos del país. Estos son algunos de los proyectos que los arquitectos que conforman El Selectivo esperan crear algún día en el Puerto Principal.

Karen Wilson, Jorge Ordóñez, Enrique Mora, David Hidalgo, Filiberto Viteri, Juan Carlos Solís y Ricardo Sandoya son, en su mayoría, docentes universitarios con maestrías en el exterior. Al regresar al país y dedicarse a la enseñanza, decidieron también promover sus conocimientos a través de charlas y conferencias, para que estas ideas no queden solo en las aulas.

“Los guayaquileños entienden por ciudad solo lo que Guayaquil les ha venido ofreciendo. Si la gente no sabe cómo expresar lo que la ciudad necesita para hacerla más habitable, difícilmente podrá pedirlo. Entonces nuestra misión es transmitir la cultura arquitectónica, que es algo que muchos ni siquiera saben que existe”, comenta Hidalgo, uno de los fundadores de la agrupación.

La ‘cultura arquitectónica’, explica, es el uso correcto de la estética, distribución del espacio y la innovación ligados a la arquitectura y el diseño urbano, elementos que según ellos se han perdido, especialmente en la ciudad, donde el crecimiento no ha continuado en las áreas pobladas, sino que se ha extendido a zonas distantes a través del desarrollo de planes habitacionales en serie.

Y aunque este es uno de los elementos que esperan combatir a través de las actividades que llevan a cabo, como cine-foros, exposiciones y talleres, que se dictan mensualmente en su sede en Urdesa, una de sus principales preocupaciones es el desarrollo de los espacios públicos con los que cuenta Guayaquil.

Así lo comenta Juan Carlos Solís. “Esta es una ciudad vitrina. No hay verdaderos espacios públicos porque no se han respetado características como sombra, asiento, adecuado ancho de vía y cercanía al transporte público. La urbe ha crecido colocando estos espacios como decoración, no como lo que son: áreas vitales para el desarrollo de las ciudades”.

En lo que este arquitecto y el resto de sus compañeros concuerdan es que Guayaquil tiene mucho que ofrecer a sus ciudadanos, por lo que a futuro piensan participar con sus proyectos arquitectónicos en concursos internacionales con el fin de poder, eventualmente, edificar en distintos sectores de la urbe algunas de las obras con las que sueñan. Expreso

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Por | 2017-01-29T18:18:29+00:00 7 julio, 2015|Noticias|

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