El virtuoso pianista puertorriqueño Papo Lucca cuenta que cuando era niño tenía un problema. Por más que tratara de alcanzar los pedales del inmenso piano de cola, las piernas no le alcanzaban. Estaba desesperado y al borde del llanto. Intentó tocar parado, pero casi no veía las teclas y aquello resultaba realmente incómodo.

Su padre acudió, entonces, en su ayuda. Le dijo que no se preocupara, que iba a amarrarle algo a los zapatos a ver si así podía manejar los pedales. El señor Lucca amaba profundamente a su hijo como para frustrarle el sueño de tocar profesionalmente por primera vez.

Dios es nuestro padre, ve nuestro corazón y sabe lo importante que es para cada quien cumplir sus anhelos. Dios los conoce y también tiene sueños para ti, que son mejores y más grandes que los tuyos. Están en su agenda y los cumplirá en su perfecto tiempo, no importa si parecen inalcanzables para ti, él buscará la forma de suplir tus limitaciones humanas, “amarrará algo a tus zapatos para que puedas alcanzar los pedales”, porque él tiene planes de bienestar y no de calamidad para ti.

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