Triunfadores Desde La Cuna

Todos venimos desde la niñez, orientados hacia las metas.  Cuando un bebé comienza a llorar en su cuna, se le da el chupón, el biberón o la mamila, y cuando se le cae de la boca este bebé se retuerce, o levanta las manos con la esperanza de alcanzar ese chupón, biberón o mamila. Pero, ¿qué hace cuando sus esfuerzos fallan? Comienza a llorar y a gritar de nuevo. Un bebé está orientado hacia las metas aun desde la cuna y hasta por un chupón, biberón o mamila el niño hará cualquier cosa que pueda para lograr satisfacer su necesidad.

Todo bebé normal y sano viene a este mundo dispuesto a sobreponerse y a tener éxito, a hacer y tener cosas que le darán una sensación de satisfacción, realización y complacencia. Todo niño tiene un deseo de comunicarse y expresarse, de relacionarse con otros, gatear, caminar y correr.

Las personas, desde la cuna, venimos con características de triunfo únicas, como:

  • Expectativa hacia el éxito
  • Entusiasmo por la vida.
  • Energía notable
  • Tendencia creativa
  • Busca de excelencia
  • Cuidado personal
  • Aceptación
  • Esperanza

Dios nos ha dado un anhelo innato de soñar, alcanzar y triunfar que nos hace actuar. Él nos ha equipado con uno o más talentos y capacidades naturales, así como uno o más dones espirituales integrados a nuestra personalidad única, con una sola razón: que los usemos al máximo y produzcamos obras de calidad; obras que tengan un potencial para recompensas tanto terrenales como eternas. En este sentido, el profeta Miqueas dijo:   Yo, por mi parte, pondré la mirada en el Señor, y esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios habrá de escucharme. Miqueas7:7 – RVC

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Por | 2017-09-19T08:58:21+00:00 19 septiembre, 2017|Familia|

About the autor:

Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.