Cuando llega noviembre y diciembre me pregunto: Si pudiese retroceder el tiempo y hablar con el Jimmy de hace 11 meses, ¿qué consejo le daría?

Quizá le diría que será un año de muchos cambios, que se ponga el cinturón de seguridad porque la vida va a empezar a correr más de lo que jamás imaginé. Que muchas de sus ideas serían puestas a prueba y llegaría el momento de ser humilde y renunciar a varias de ellas.

Le diría que, incluso en los momentos más duros de este año, Dios está con él. Que por más oscuro que se vea el camino, siempre habrá una salida.

No dudaría en disfrutar los momentos que vienen, porque no se repetirán. Esperaría con paciencia a que varias puertas se abran y también golpearía otras puertas para buscar oportunidades.

Le diría que vea menos videos en internet y que lea más, para tener temas de conversación con otros y para crecimiento personal.

Me miraría cada mañana en el espejo y me recordaría que Dios me ama a pesar de ser como soy, y que él está trabajando en mí cada día, a través de cada circunstancia, desafío y oportunidad.

Si pudiese retroceder el tiempo me diría: “Jimmy, mucho está por suceder. Mantén los pies en la tierra cuando quieras volar y cuando quieras enterrarte por la vergüenza o el temor. Recuerda que todo pasará. Por más doloroso que parezca lo que estás viviendo, saldrás adelante y por más lindo que parezca algo, también será temporal. Disfruta la vida, las personas, el tiempo, las oportunidades. Dios está contigo”.

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