Ser Amigos de Dios para que Nuestros Hijos También lo Sean

Tomado del libro: El Regalo de Ser Madre de Martha Claudia Mosquera

 

Job 22:21-28 “Vuelve ahora en amistad con Dios y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción; tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir; El Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia. Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.  Orarás a Él y Él te oirá; y tú pagarás tus votos.  Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”. 

Este pasaje me habla del proceso para vivir siendo amigos de Dios, cercanos, íntimos y la consecuencia de caminar con nuestro amigo.

  1. Vuélvete en amistad con Dios, busca su rostro, su cercanía, no solo  sus milagros, busca su corazón, esta palabra “amistad” se refiere a una relación íntima, cercana, tan cercana como la relación íntima de un matrimonio, vivir siendo amigos, deliberadamente decide pasar tiempo de calidad y cantidad con tu Amado.
  2. Toma su Palabra, su ley y ponla en tu corazón; es no solo conocer la Biblia, sino realmente creerla  y obedecerla. Debemos enseñar a nuestros hijos el tesoro de la Palabra, que la amen y mediten en ella.

En mis primeros años en Ecuador, Dios me permitió servir en televisión. En esos años, murió la mamá de un integrante del equipo, asistí con mi esposo al funeral. De una manera muy sencilla los hijos honraron la memoria de su madre, pusieron en sus manos su Biblia, agradeciendo que conocían la Palabra por su madre, y que ella se las enseñó y modeló con su vida, luego lloraron y se abrazaron, fue un momento tan tierno, pedí a Dios que mis hijos algún día agradezcan que les entregamos “la posta”, nuestro legado, “su Palabra”.

  1. Habla la promesa de gran prosperidad: oro, plata, piedras preciosas. Aunque creo que Dios quiere que prosperemos en todo, también habla de vivir en Su presencia con sabiduría. El adorna nuestras vidas con sus dones. Si nos volvemos en una amistad íntima con Dios, atesoraremos y viviremos su Palabra, su unción fresca y  su autoridad espiritual vendrán sobre nuestra vida y casa.
  2. Disfruta tu amistad con Dios al vivir cada vez más profundamente esta verdadera relación. Al abrir nuestro corazón y escuchar el corazón de Dios, al caminar con Él, nacerá un deleite por Dios, de manera tan natural. Un fluir en un espíritu de adoración, que nos llevará a ser verdaderos adoradores en Espíritu y en Verdad; ¿sabes por qué Dios busca adoradores?, porque busca amigos íntimos con quien vivir, que nos deleitemos en Él, como Él se deleita en nosotros.
  3. Vive una relación de intimidad creciente, estar con El es un deleite que me lleva inevitablemente a ser uno con Él. Cuando oramos el escucha, responde y nos da autoridad. Una autoridad que viene de Jesús para bendecir, decretar y desatar  promesas tanto en nuestra casa como en  nuestra generación. Esto habla de que Él nos inspira a pedir conforme a su corazón.

No esperes a mañana, hoy es el tiempo, ¡Vuélvete en amistad íntima con Dios!

 

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By | 2017-02-14T18:49:56+00:00 14 Febrero, 2017|Familia|

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