Selah – Cuando Dios te habla en el silencio

Debo confesarlo, de pequeño leía Salmos en la noche porque no podía dormir y leerlos era lo único que me ayudaba a quedarme profundamente dormido. Yo encontré descanso en la Biblia, literal. #Plop.

Algo que siempre me llamó la atención en los Salmos es la palabra selah. En salmos icónicos de la Biblia, esos que nos memorizamos y nos hacen ganar premios, encontrarás esa palabrita. No entendía lo que quería decir, así que a veces ya no la leía, ¿selá o no selá? Pero un día alguien por ahí dio una enseñanza de esto y cambió mi perspectiva. Esta persona decía que selah es silencio.

Como músico pensé que era una instrucción a los músicos, pues los salmos los cantaban y tocaban, pero no, resulta que era un silencio más importante que ese, el silencio en el que Dios te habla y lo escriben para que todos lo hagan, para que nadie diga nada y permita a Dios hablar. Quiero mostrarles un ejemplo muy conocido, el Salmo 3. David empieza así

Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah

¡Oh que lindo empezar un salmo quejándose! Un mini reproche a Dios cuando las cosas salen mal. ¡Dios, están diciendo esto de mi! Pero ese selah, esa instrucción de callarse y esperar da como fruto el siguiente versículo

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah

¡Wow! El quejumbroso ya no se queja, sino que reconoce a Dios como su escudo. ¿Por qué cambia el discurso de David de molesto a confiado? Porque Dios te habla en el silencio. Y continúa, pues después del segundo selah él dice algo más.

Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah Cada vez que guardaba silencio cambiaba su actitud, su enfoque.

El Dios que conoce el corazón le recordaba lo que ya había hecho por él, ponía paz en su corazón. Por eso ya no solo reconoce a Dios como escudo, sino que sabe que puede ir a dormir tranquilo aunque muchos sean sus perseguidores, porque su Dios cuida incluso de su tiempo de descanso.

¿Ves la importancia del Selah? Quizá es un instante, días, horas, semanas. Es en ese silencio que tu “Dios, ¿por qué no me escuchas?” pasa a ser un “Dios, confío en ti”. Tan sólo un silencio, una pausa, una oportunidad para que Dios te hable en el silencio. Selah.

*Textos bíblicos tomados de: Reina-Valera 1960 (RVR1960) Copyright © 1960 by American Bible Society

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Por | 2017-01-29T18:17:53+00:00 8 Octubre, 2015|Vida Cristiana|

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