¿Puedo seguir a Jesús y no confiar en él?

¡Qué fácil es decir que confiamos en Dios!
¡Qué complicado es que eso sea realidad!
Y en medio estamos nosotros, a veces confiando, a veces dudando. A veces solo ponemos en sus manos ciertas cosas y otras no. A veces Dios es Dios, y otras veces lo tenemos solo como un amuleto; es como ser cristianos pero ateos.

Un cristiano ateo es el que clama a Dios en la mañana porque necesita un taxi urgentemente, pero que le pide que desaparezca durante unas horas porque lo que va a suceder no es de su incumbencia. Es aquel que necesita alguien a quien echarle la culpa de lo que pasa (¡Dios porqué permitiste eso!) pero se queja de que no pueda hacer lo que le da la gana porque el libro sagrado lo condena. Ese es un cristiano ateo, y hoy me veo en un espejo en este post.

Los cristianos ateos somos aquellos que cantamos a Dios, oramos a Dios, pero no confiamos completamente en él. Aprendemos de él pero no tenemos la intención de permitirle ser nuestro Dios, nuestro Señor, nuestro guía. Es un amuleto, una presencia, un amigo, todo menos lo que realmente él es: el Dios soberano del universo.

Hay cosas que debemos reconocer para abandonar esta condición

  • Dios es soberano: No requerimos explicaciones de parte de Dios para saber lo que hará, para aprobar o desaprobar sus planes.
  • Dios es fiel: Siempre buscará lo mejor para nosotros. Nunca mintió y no lo hará.
  • Dios es bueno: Y esto significa que su bondad nos rodea, pero no es un compinche. Su bondad no quiere decir que satisfache nuestros caprichos, sino que nos cuida como la gallina a sus polluelos, como lo dijo el rey David.

Escrito por: Jimmy Sarango | www.jimmysarango.com

 

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Por | 2017-05-19T14:50:04+00:00 19 mayo, 2017|Vida Cristiana|

About the autor:

Soy un joven al servicio de los jóvenes. Disfruto aprender y compartir con otros las lecciones que Dios me ha permitido vivir. Soy músico aficionado, fotógrafo improvisado y bloguero por gracia de Dios.