¿Podemos ser realmente felices?

Si tú eres como la mayoría de la gente, una de tus necesidades básicas es la de ser feliz. Incluso para la gran mayoría la felicidad es la más alta necesidad según una investigación del escritor Sean McDowell.

Ahora, ¿cómo define la gente el ser feliz? Lo hace en términos de “sentirse bien” y “poder divertirse”. Como ves, esta es una definición muy emocional y hasta superficial de la felicidad, por ello hay cada vez más personas que experimentan una permanente frustración e insatisfacción con la vida.
Si la felicidad es acerca de un sentimiento de placer o una experiencia divertida, entonces podríamos concluir que mientras más experiencias divertidas tengamos más felices deberíamos ser. Sin embargo, por alguna razón eso no funciona siempre así. Por ejemplo, la generación de los llamados “Baby Boomers”, refiriéndose a quienes nacieron en EE.UU. después de la segunda guerra mundial han tenido mucho más dinero, más tiempo libre, más acceso a deportes, a más viajes, diversiones y entretenimiento que cualquier otra generación anterior, sin embargo, esa generación ha experimentado más depresión que las anteriores.

¿Por qué es difícil encontrar la felicidad?
Primero, porque la buscamos en el lugar equivocado. La felicidad verdadera no se levanta sobre las emociones, aunque la genera. Se levanta en Dios. “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva”, dijo Jesús. Así que la verdadera felicidad o más bien dicho el gozo procede del encuentro con Dios, es fruto de la presencia fluida de Dios en nuestras vidas. El Fruto del Espíritu Santo es GOZO.

Otra razón por la que es difícil encontrar la felicidad es porque hemos bajado el estándar y la práctica de los valores y virtudes como el altruismo, la reflexión, la previsión de futuro, la capacidad de aplazar la gratificación inmediata, según lo expresa el Dr. Matin Seligman

En consecuencia, si tú quieres encontrar la felicidad auténtica te reto a que en este momento te dirijas a Dios y le digas cuanto lo necesitas a Él, fuente de la felicidad real.

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Por | 2017-02-06T09:23:48+00:00 6 Febrero, 2017|Vida Cristiana|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.