Pasar la prueba

La vida trae dolor para atravesarlo, para superarlo, para crecer. Esta afirmación puede no ser la más agradable, pero sí nos presenta los mayores desafíos de vivir. “En la vida pasan cosas malas; cómo respondo frente a ellas define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo elegir sentarme en una tristeza perpetua, inmovilizado por la gravedad de mi pérdida o puedo decidir elevarme sobre el dolor y atesorar el regalo más preciado que tengo: la vida”, dijo Walter Anderson.

La experiencia del dolor tampoco es un pretexto para resignarnos al sufrimiento, puesto que uno elige vivir, o no, en un estado de sufrimiento. “En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo, dijo Jesús”.  Juan 16:33 PDT. De esta manera, la esperanza del creyente, aunque está puesta a prueba permanentemente e incluso a veces está crucificada, es iluminada por la fidelidad y el gozo de Dios, sellada por el sol radiante de la resurrección de Cristo y enraizada en nuestro corazón por la acción del Espíritu Santo.

Así que “gozaos en el Señor siempre” aun en medio de las pruebas, “para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo”. 1 Pedro 1:7 NBLH

La experiencia del dolor tampoco es un pretexto para resignarnos al sufrimiento.

MDC/ag

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Por | 2017-07-02T20:58:29+00:00 17 Abril, 2017|Vida Diaria|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.