PAPÁ CAMBIA MI VIDA

Cuando miras a un niño jugando fútbol con su padre, te saca una sonrisa; cuando miras a un niño y a su padre en un dúo de guitarras, te saca suspiros; pero si observas a un niño y a su padre orando, te saca lágrimas. Saber que para un hombre no hay mejor empresa que sus hijos y su familia, te habla de su grandeza, su compromiso y amor.

Muchas estadísticas y estudios señalan que en las últimas décadas ha habido un aumento importante en el número de familias sin padre y cómo esto ha afectado negativamente a los hijos y a la sociedad en las elecciones, el comportamiento y las prioridades en su vida cotidiana.

La conexión que requiere un hijo involucra la construcción de vínculos a lo largo del tiempo. No se trata apenas del amor que le tiene el padre al hijo sino del grado en el que el niño percibe este amor, compromiso y aceptación; y esto se construye desde los primeros años de vida con actos verdaderos que nacen del corazón hasta que dejemos, como padres, este transitar pasajero.

Los niños necesitan más que nunca la presencia y la orientación de los padres en su vida familiar. Las investigaciones científicas documentan claramente el papel vital que desarrolla un padre en los años de formación de la vida de los hijos; sin quitar la importancia de mamá.  Detalles como el jugar, el hacer deporte, el tocar juntos un instrumento y compartir de los principios eternos de Dios, crea en los pequeños referentes sólidos para toda una vida.

Recordemos que para los niños sus primeros héroes a seguir son los padres y querrán seguir los pasos de papá hasta cuando sean adultos si estos mantienen su rectitud, su justicia, su integridad, sus valores, su compromiso y su amor.

De hecho, toda conducta buena o mala de papá marca la vida de los hijos. Son los padres quienes pueden proyectar una vida estable, saludable y feliz en sus pequeños; o condenarlos a mantener niños heridos en sus corazones que no podrán con su vida ni con las familias que traten de formar.

Que nuestra oración cambie lo que señalan las estadísticas; que nuestro clamor a Dios vaya dirigido por aquellos hombres que son padres y no han aprendido a serlo, para que su corazón sea transformado y dejen huellas de amor que trasciendan en sus hijos.

 

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By |2018-06-12T08:52:36+00:0012 junio, 2018|Familia|

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