No todo es culpa del diablo

Otra vez se te fue una mentira. Te entristeces, te enojas, sientes que no haces lo suficiente para cambiar y lo único que queda es… ¡culparle al diablo!

Desde tiempos prehistóricos el ser humano ha tenido la predisposición a culpar a otros por sus errores. No nos gusta ser señalados ni responsabilizados por nuestras equivocaciones. A veces culpamos a alguien más, también culpamos a Dios de nuestro dolor, y cuando se nos agotan los recursos, culpamos al diablo.

Decimos que mentimos porque el diablo nos tentó. Besaste a la chica que no debías y luego dices que no querías, pero el diablo te empujó a hacerlo. Le gritaste a tu hijo y a tu esposa y luego les pides perdón, ellos te preguntan por qué lo hiciste y tu respuesta es que el diablo te tentó.

¿Qué dice la Biblia al respecto?

 Al contrario, uno es tentado por sus propios malos deseos, que lo atraen y lo seducen. De estos malos deseos nace el pecado; y del pecado, cuando llega a su completo desarrollo, nace la muerte. (Santiago 1:14-15)

¡Tus propios malos deseos son los que te llevan a equivocarte!

Así que, la próxima vez que te equivoques reconoce que fue TU error y no la influencia de cualquier otra persona o fuerza. Mira a los ojos al otro y dile “Me equivoqué, perdón”. No culpes a nadie más. Reconocer que no eres perfecto y que puedes fallar es un paso importante para crecer y cambiar. No todo es culpa del diablo.

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Por | 2017-07-07T14:20:59+00:00 7 julio, 2017|Vida Cristiana|

About the autor:

Soy un joven al servicio de los jóvenes. Disfruto aprender y compartir con otros las lecciones que Dios me ha permitido vivir. Soy músico aficionado, fotógrafo improvisado y bloguero por gracia de Dios.