NO TODO EMPRENDIMIENTO NACE DE UNA CRISIS

Hay una frase conocida que dice: “En momentos de crisis, se revela lo que realmente hay en el corazón”; y esta es una verdad que aplica tanto para aspectos positivos como negativos de los seres humanos. Existen muchas personas que han descubierto ese espíritu emprendedor a raíz de experimentar momentos muy difíciles en sus vidas, como ser despedidos de su trabajo o quedar endeudados por una enfermedad inesperada. Sin embargo, esta no es la regla en temas de emprendimiento. Hay otro grupo de personas que, por el contrario, deciden voluntariamente salir de su zona de confort para empezar un sueño o un proyecto, lo que finalmente los lleva a vivir tiempos de crisis.

Esta última situación es el caso de SPORTLIFE, una empresa cristiana que tiene como objetivo principal mejorar las relaciones entre padres e hijos, fortalecer los valores, principios, conducta y carácter de los niños y adolescentes, a través de la práctica de disciplinas deportivas y sociales. El proyecto inicia como una idea que Dios pone en el corazón de uno de sus fundadores, quien pasa por todo un proceso para asimilar y aceptar dicha dirección divina. Quienes han tenido esta experiencia, saben que, no es sencillo dejar a un lado todos los años de estudio para alcanzar una profesión y la experiencia obtenida durante varios años de trabajo, para luego dedicarse a algo totalmente diferente e iniciar desde cero.

Cuando una persona tiene una relación profunda con Dios, el emprendimiento no se trata únicamente de dar varios pasos de fe, sino principalmente de entender el propósito que Dios tiene para tu vida. SPORTLIFE es una empresa iniciada por tres jóvenes amigos, que a pesar de haber escogido sus profesiones antes de conocer a Dios, en el camino fueron descubriendo el diseño con el cual Dios les había creado. ‘Diseño revela propósito’, por lo que la mejor manera de entender este diseño único de cada persona es acercándose al Creador o Diseñador de cada uno de nosotros. En consecuencia, al tener una idea más clara de ese propósito, luego de varios años de establecer una relación firme con Dios, servir a la comunidad y edificar una amistad fuerte entre ellos, deciden empezar con este proyecto.

En todo emprendimiento, los primeros pasos son los más difíciles. SPORTLIFE inicia su trayectoria en el mercado realizando un curso vacacional deportivo dirigido a niños y adolescentes en la ciudad de Quito. Sin experiencia previa en este tipo de eventos y sin contar con un lugar físico propio, el escenario no lucía apropiado ni sencillo. La expectativa inicial era alcanzar un grupo de 30 a 40 niños en algún parque público, sin embargo, Dios rompió todas las limitaciones, y gracias a contactos divinos y el favor de Dios sobre la vida de estos jóvenes, terminaron haciendo el vacacional en el Club Jacarandá de Cumbayá (uno de los más grandes del país) con alrededor de 380 niños. Al pasar los años, la empresa diversificó sus servicios para atender la demanda de sus clientes, por lo que ofrecen también: extracurriculares (cursos permanentes) deportivos y sociales, y PartyLife, animación de todo tipo de eventos para grandes y chicos. En cada actividad, SportLife siempre imparte su esencia, valores y principios, ya que lo más importante para ellos, es brindar a la comunidad experiencias que transformen sus vidas.

Ciertamente, dejar los trabajos para seguir un llamado de Dios no es una decisión nada fácil, los problemas, retos y las crisis que se deben enfrentar son muchas, pero es parte del proceso. No obstante, al dar estos pasos de fe también se puede palpar de primera mano la fidelidad, el respaldo y el amor de Dios y familiares en nuestras vidas.

 

http://www.sportlife.es/

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Por | 2017-11-24T10:50:35+00:00 24 noviembre, 2017|Economía|

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Soy Vero, me encanta leer, cantar, reír y comer chocolate. Mi anhelo es ser una mujer que anima a quienes tiene cerca. Mi esposo y mis dos hijos son la forma tangible en que Dios me muestra su amor cada día. Me apasiona la radio porque es una herramienta poderosa para compartir esperanza y alegría.