No Nos Cansemos de Hacer el Bien

“ …Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto les digo que en cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hiciste.”

Cuando Ecuador fue sacudido no solo en su tierra, sino en su corazón por el pasado terremoto del 16 de abril, vimos la reacción de un país en extremo solidario, creo que en gran parte de la población se buscaba la forma de ayudar, nos golpearon las historias que escuchamos, las imágenes que nada se comparaban a cuando se visitaban los lugares afectados, Ecuador vivió un momento de luto y de gloria por su reacción. Nos dimos cuenta que el amor prevalecía, el compromiso nos unía y  la solidaridad se convertía en una respuesta. a cinco meses del terremoto pareciera que hemos olvidado que aún se siguen demoliendo edificios y casas, que el paisaje de nuestra costa cambio y que las carpas aún prevalecen. El daño del terremoto no se superara en corto tiempo se requiere apoyo emocional, económico y brazos que sigan trabajando.

Cuando el ser humano pierde la capacidad de asombro y se acostumbra a lo que ha sucedido, poco a poco la sensibilidad se va diluyendo y nos olvidamos de la necesidad ajena, es un tema que ya no ocupa nuestras mesas, pero la Biblia es tan clara cuando nos enseña que no nos cansemos de hacer el bien sino que prevalezcamos, que aprendamos a ponernos en el lugar del otro para poder comprender y comprometernos a seguir ayudando, que podamos mirar el rostro de Jesús en los damnificados y seguir de una u otra manera ayudando.  No solamente la generosidad se mide en lo que das, sino también en la forma en que se da y cuando eres consciente que lo que damos a uno de estos pequeños es como habérselo dado a Jesús, entonces entendemos lo que en Santiago se escribe que la religión pura y sin mancha es dar al necesitado. el solo hecho de visitar las regiones afectadas y consumir sus productos y sensibilizarnos con ellos es una ayuda, el poder agradecerles que independientemente de que sigan luchando son un ejemplo e inspiración para todo el país y que aprendemos de ellos es apoyarlos. El poder financiar si nos es posible, el material educativo para los niños o el tratamiento médico de algún abuelito, es no cansarnos de hacer el bien, por eso en este día hemos querido sensibilizarnos con el apoyo a nuestro niños de la costa y recordar que mientras haya un damnificado en ecuador, todos somos damnificados.

Hacer patria; es hermanarnos, apoyarnos y tomarnos de las manos para levantarnos juntos. La riqueza del ecuador no solo son sus recursos la verdadera riqueza eres tú, su gente no esperemos una catástrofe para seguir haciendo el bien caminemos haciendo el bien.

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Por | 2017-01-29T18:15:42+00:00 30 Agosto, 2016|Vida Cristiana|