Tantas veces me había bastado poner una excusa, para sentirme mejor o simplemente para no hacer algo que debo. Y era tan natural echar la culpa de mis fracasos a mi falta de oportunidades, tiempo, dinero, cualquier otro factor. De manera que siempre terminaba procrastinando todos mis proyectos o simplemente nunca empezaba nada.

Con el pasar de los años entendí que un objetivo se consigue trabajando duro, fracasando y volviendo a fracasar, sin autodisciplina es muy difícil lograr algo, hay que tomar en cuenta que siempre va a existir un factor adverso pero también existe una manera de hacer las cosas.

Cada día trato de no usar excusas, de ser más eficaz, admito que me resulta difícil.  Estas son las excusas que alguna vez he usado, y que ahora trato de evitarlas completamente:

  • No tengo dinero
  • Estoy muy cansado
  • Desde el próximo lunes
  • No creo que pueda hacerlo
  • Es muy difícil
  • Estoy esperando el tiempo de Dios
  • Necesito orar más
  • Tengo miedo

Si tu te identificas con alguna de estas excusas, no hay problema, creo que son universales. Pero es tiempo, querido amigo, de cambiar, avanzar, de ser intencionales y hacer que las cosas pasen, es posible que aún trabajando no alcances tu objetivo, pero mejor haberlo intentado, de igual manera ganas experiencia, sabes como hacerlo para la próxima. Y recuerda que:

Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.

2 Timoteo 1:7

Una noche mientras leía la biblia, un versículo me confrontó mucho y quiero compartirlo con ustedes:

El perezoso afirma: «¡Hay un león allí afuera!

¡Si salgo, me puede matar!»

Proverbios 22:13

La manera en que el autor de este texto aborda las excusas que usa un perezoso para no salir a trabajar, es un tanto llamativa y parece un poco ridícula, pero de la misma manera, a veces nosotros ponemos excusas ridículas para no poner en marcha nuestro objetivo, es tiempo de portarse con seriedad y trabajar por alcanzar nuestros sueños.

En un mundo en donde las excusas se volvieron parte del diario vivir, cualquier acción por más pequeña que sea, supone un cambio.

 

David Paredes.

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