Una de las cosas que más temor me causaba era mirar los ojos a mi mamá y decirle que voy hacer madre soltera.

Para cuando quedé embarazada de mi hijo ya habían pasado 4 años en que yo me había convertido en hija única en la casa; mis hermanos se habían casado y yo terminé siendo la consentida del hogar.

No escuché muchas cosas que mi madre con respecto a cómo llevar una relación de noviazgo, así que creí que yo sabía más que ella en esta área… pero me equivoqué.

Mirar a los ojos de mi madre rompió mi corazón, me llenó de mucha tristeza, no podía cambiar nada, solo pensaba en tener una oportunidad para cambiar las cosas.  Salmos 51:3 “Sé muy bien que soy pecador, y sé muy bien que he pecado.” Era muy real en mi vida en ese momento.

Después de haberme sentado cara a cara con mi mamá, y contarle lo que pasaba, de alguna manera me ayudó a entender que comencé a reparar las cosas. Asumir mi responsabilidad era algo que no me gustaba, hacerme la víctima era más fácil… ¡pero también eso me llevaba a seguir fallando!

Por eso quiero decirte que si estás pasando por esta situación piensa en tu parte de responsabilidad y asúmela, eso te ayudará a sanar la relación con los que confiaban en ti. Encuentra el valor en Dios, porque nada de lo que le confieses hará que te deje de amar.

Así que mira a los ojos y di la verdad.

¡No estás sola!

Vanesa Cevallos

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