¿Millonario o avaro?

El genial pintor del renacimiento italiano, Tiziano estaba muy bien cotizado y su remuneración no bajaba de los mil escudos de oro. Sin embargo sus contemporáneos lo calificaban como extremadamente avaro, siempre se quejaba de ser pobre pese a las grandes riquezas materiales que había acumulado.

 El avaro es un ser egoísta, no conoce la solidaridad. Jesús dijo a una multitud: manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea. El desear abundancia de bienes es avaricia de la cual debemos guardarnos.  El desear dinero es necesario para poder subsistir en el sistema de este mundo pero no tiene nada que ver con ganancias espirituales.

¿Como nos ven los demás? ¿Tal vez avaros como Tiziano? ¿Nos quejamos a menudo por nuestra pobreza? ¿Damos generosamente cuando se trata de la obra de proclamar el evangelio? No somos más espirituales porque tengamos mucho dinero, ni somos menos espirituales porque poseemos poco. Nuestra meta debe ser la prosperidad y crecimiento espiritual. Debemos buscar ser ricos en fe, no ricos en oro y plata, nuestra confianza debe estar puesta en Dios. 

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Por | 2017-01-29T18:17:18+00:00 9 Diciembre, 2015|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.