Mientras Nuestros Jóvenes Ingresan a la Universidad

La generación actual está experimentando cambios drásticos que en nuestra época no vivimos, para nosotros al terminar el colegio era fácil planificar el futuro, continuábamos con una carrera técnica o la Universidad, incluso con profesiones que eran muy comunes: la docencia, abogacía, medicina, veterinaria o carreras administrativas. Pero en la actualidad los cambios radicales de los últimos años ha golpeado fuertemente a nuestros jóvenes, hacen los exámenes de ingreso a las universidades y por diferentes razones, no ingresan.

¿Cómo enfrentar este cambio de planes forzado?, ¿Cómo motivarlos a seguir adelante?

Cuando nuestro 2do hijo termino el Colegio, tuvo que presentar el examen de admisión a la Universidad, era obligatorio, fue tanta la presión que sintió, que incluso sugirió poder estudiar en otro país, recuerdo que las palabras que le dijimos fueron: “Que a Dios estos cambios no lo sorprenden, que él conoce sus destrezas y capacidades y confía en que lo lograría, que debía descansar en lo que había sembrado en los últimos años de Colegio.

Mi esposo y yo habíamos planeado la opción “ b”, por si no ingresaba a la Universidad y aun así pensábamos que Dios dirigiera nuestras decisiones, que en todo, si hemos cumplido nuestras
responsabilidades, Dios tiene un propósito.

Si nuestros jóvenes han sembrado y no ingresan en su primer intento, debemos darles opciones; quizás pueden trabajar en alguna área que los prepare para la carrera que han elegido, combinarlo con idiomas, arte y si han sentido en su corazón el llamado a servir a Dios, prepararse en alguna escuela bíblica, entrenar su carácter, involucrarlos en actividades misioneras, sin perder de vista su proyecto de vida.

Simplemente hacer ajustes, reconocer que todo ayuda a bien a los que amamos a Jesucristo”. Creo que la mayoría de jóvenes deben ser afianzados en su fe a través del estudio de la palabra y el servicio, sabiendo que si uno de nuestros hijos ha sembrado, Dios guía sus pasos. He visto muchos jóvenes que antes de ingresar a la Universidad deciden un año en otras culturas para aprender de la palabra y experimentar en el campo las misiones y ahí Dios conquista su corazón, afianza su llamado, su misión de vida y ellos definen su vocación con seguridad, cada joven es diferente, como padres seamos flexibles a lo que Dios dirige para nuestros hijos, en nuestro caso personal con cada hijo ha sido diferente dependiendo su llamado de vida, y con la guianza de Dios nuestros jóvenes pueden ser direccionados.

Lo que estoy segura que es un gran error es permitir que nuestros jóvenes tomen un “año Sabático”, sin ninguna responsabilidad, argumentando que están cansados, ¡noooo!
Recuerdas el dicho de nuestros abuelitos: “La pereza es la madre de todos los vicios”, pues es cierto, la Biblia dice que la “gloria del joven es su fuerza”, no es posible entonces dejar a un joven tan libre o suelto, sin brújula, es decir perdido.

Nuestros hijos son el motor para su generación que crezcan, pero con propósito, con un proyecto de vida, bendecido por una vida de oración de padres comprometidos.
Todo tiene un propósito para ser entrenados si obedecemos a Dios, deja que tus jóvenes brillen y anímalos a vivir comprometidos con Dios y su generación.

Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios,

murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción.

Hechos 13: 36 NVI

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Por | 2017-09-26T18:04:20+00:00 26 septiembre, 2017|Familia|