“Me muero de las iras…”

Al padre de Miguel Ángel le disgustaba que su hijo fuera pintor, de modo que el niño tenía que dibujar y crear a escondidas. Un día el pequeño fue sorprendido mientras disfrutaba recreando un paisaje y el padre montó en cólera. El niño, que siempre había respetado a su progenitor, comenzó a dibujarlo con el rostro contraído por la furia, mientras decía: “Papá es el enfurecimiento humano más hermoso que he visto”.

Probablemente este episodio en la vida del gran pintor renacentista terminó con una sonora carcajada de su padre o tal vez hizo añicos la comunicación entre los dos. La ira puede romper las relaciones, y arruinar tanto el gozo como la salud de muchos. Hay un tipo de ira que la Biblia llama “justa indignación,” pero ésta no debe ser confundida con la ira descontrolada. La ira se vuelve pecado cuando es motivada por el egoísmo.

Es muy popular en la cultura ecuatoriana la frase “Me muero de las iras” pero, ¿qué puedo hacer para no dejarme dominar por la ira? En primer lugar reconocer el manejo inapropiado del enojo como un pecado, esta confesión debe ser hecha tanto a Dios como ante aquellos a quienes hemos herido con nuestra ira. Conquistar nuestro temperamento no es algo que suceda de la noche a la mañana. Pero a través de la oración, el estudio de la Biblia y la determinación de cambiar, el espíritu de Dios puede retratar la sonrisa de nuestra alma.

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Por | 2017-01-29T18:15:39+00:00 18 Octubre, 2016|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.