Madres casadas que trabajan

En tiempos feudales en el Japón se establecía que cuando una mujer llegase a la edad de los 70 años, fuese llevada a una aldea, en lo alto de una montaña, y abandonada allí. Eran muchos los hijos que tenían que cumplir con esa penosa obligación. Un muchacho subía un día la montaña llevando a su propia madre. Mientras ascendía observó que la anciana iba doblando las pequeñas ramas de los arbustos que bordeaban el camino. Al preguntarle por qué lo hacía ella respondió: “No quiero que te extravíes a tu regreso”. El muchacho, frente a esa demostración de amor desinteresado volvió atrás con ella. El caso llegó a oídos del emperador y la costumbre fue abolida.

¿Cómo lograr un equilibrio entre ser madres eficientes y mujeres trabadoras? ¿Cómo lograr mantener las prioridades en orden en nuestras vidas? Nuestros Hijos nos necesitan.

Una respuesta de Dios está en:

Malaquías 4:6 “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”.
Es tiempo de que el sueño de ser madre ocupe su lugar. Es un llamado y un privilegio ser madres y es un compromiso de vida para cada una de nosotras.

¿Que es “volver el corazón”?

“Que nuestros hijos vuelvan a ser prioridad en nuestra agenda, tiempo e inversión, que nos vaciemos totalmente en su corazón, es tiempo de volver al fundamento de la familia.

Principios básicos que podemos poner en práctica, no importa que el cansancio nos agobie, si lo logramos, la buena semilla dará su fruto a su tiempo.

  • Lo primero, no descuides tu relación personal con Dios, tu adoración, oración, lectura de la Palabra y congregarte. ¿Te gustaría que tus hijos vivan el cristianismo como tú lo estás viviendo? Si hay que hacer cambios ¡Hazlos ahora!
  • Lo que más seguridad da a nuestros hijos es ver que papá y mamá se aman, sentirán que son fruto de amor, que son amados, es bueno expresar que nos amamos delante de nuestros hijos.
  • Ten tus prioridades en orden y evalúa continuamente que no las cambies, tu familia es prioridad.
  • Hay que aprender a trabajar en equipo con tu esposo para cubrir las diferentes actividades de nuestros hijos.
  • Lean y cenen como familia cada noche, deja que tus hijos comenten lo que aprendieron en la escuela, pueden leer cuentos con enseñanzas, devocionales, libros dirigidos para niños; todo con sustento bíblico.
  • Enseña en forma planeada y consistente la lectura bíblica, recalca siempre el corazón de Dios, su carácter, su amor, la obra redentora de Jesús y enséñalos a vivir una comunión con el Espíritu Santo.
  • Traten de comer todos juntos al menos un alimento al día, sin prisa y con libertad de conversar cómo fue su día.
  • Tengan por costumbre abrazarse y expresarse su amor antes de dormir, afírmalos, míralos a los ojos y ámalos.
  • Decora su habitación con motivos llenos de alegría, colorido y frases del amor de Dios.
  • Ver películas con mensajes, es una forma de enseñar nuestros valores además de modelarlos nosotros.
  • Bendícelos cada noche, tocándolos y enseñándoles a perdonar y a bendecirse mutuamente.
  • Un principio de vida que a propósito deje al final, y que todas las mujeres debemos aprender y decidir vivir, es honrar a nuestros esposos. Sí, honrar al padre de nuestros hijos, yo sé que tal vez me dirás, no conoces a mi esposo, y es cierto, pero conozco a Dios y si nosotros no respetamos y valoramos a nuestro esposo ¿Cómo nuestros hijos lo respetarán? ¿Cómo nuestros hijos nos respetarán? Y lo más importante ¿Cómo honrarán a Dios Padre?

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Por | 2017-01-29T18:18:07+00:00 21 Agosto, 2015|Familia|