1. Compresas frías o calientes

El tipo de compresa que vayas a usar dependerá de la temperatura de las inflamaciones. Es decir, si tocas el área afectada y se encuentra caliente, utilizarás una compresa fría; por otro lado, si la lesión se siente fría, usarás una caliente.

 

La Fundación Artritis explica que “El calor puede ser útil para combatir la rigidez, para que sea más fácil levantarse a la mañana o hacer ejercicios”, mientras que “El frío puede ayudar a reducir la hinchazón y aliviar los espasmos musculares. Es especialmente útil para la inflamación aguda o la hinchazón”.

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