Las 5 “As” del matrimonio parte I

Dios ha creado al hombre con necesidades específicas; físicas, emocionales, espirituales y morales, como amor, compañía, comunicación, etc.

Dios suple personalmente estas necesidades a través de Jesucristo, pero al instituir el matrimonio como una unidad, ha dispuesto que estas necesidades sean suplidas también por los esposos. Somos el instrumento de Dios para manifestar su amor a nuestro cónyuge.
La principal necesidad emocional del ser humano es sentirse amado y amar, los casados satisfacen esta necesidad a través del Afecto, la Aceptación, la Atención, el Aprecio y la Aprobación.
Las cinco “As” del matrimonio: Afecto, Aceptación, Atención, Aprecio y Aprobación, tienen un fundamento común: el amor.

El amor que no se manifiesta con acciones concretas, es como la fe sin obras, esta muerto.

1. ATENCIÓN

¿Qué es atención?
Acción de atender, mirar por alguna persona o cuidar de ella. Acoger favorablemente un deseo, ruego e incluso un mandato de esa persona, que en éste caso es el cónyuge. Atención también significa: asistir a alguien.
La atención en el matrimonio se manifiesta en tres planos

-Entre ambos cónyuges
Deben darse vigilancia, cuidado, esmero, interés, cortesía, consideración, amabilidad, respeto

-Propio del hombre
El hombre además muestra su atención siendo: Amable, cortés, solícito, galante, servicial, afectuoso, cariñoso, cordial, caballeroso, con gentileza la mujer es conquistada por un caballero con mayor facilidad que por alguien qué no lo es; y en este aspecto el hombre se queda corto, es muy tacaño, no todos los maridos se comportan caballerosamente con su esposa.

-Propio de la mujer
En cuanto a la acción de atender, de mirar y cuidar de una persona… acoger favorablemente un pedido, un deseo, incluso un mandato… este tipo de atención es requerido en mayor medida por el marido, porque le gusta ser atendido, servido, respetado.
Estar atento puede diferenciarse de ser atento

-Estar atento es prestar atención, escuchar con cuidado, dar oído a lo que se dice, auscultar, examinar lo que se está escuchando o viendo, estar vigilante y dispuesto a entrar en acción

-Ser atento es tener consideración, amabilidad, respeto, cortesía

Muchas veces la necesidad de atención nos hace sentir aislados y lejos de nuestros seres amados; pero en ese preciso momento es cuando necesitamos de la ayuda de Dios, pensamos más en nosotros que en Dios, más en nosotros que en nuestra esposa, requerimos atención para no incrementar la desesperanza… nuestro clamor a Dios vuelve nuestra atención al único que en verdad, puede ayudarnos después de Dios, la esposa que nos dio, ella la ayuda idónea del esposo.

¿Cómo debemos dar atención, poner atención, cómo atender a nuestro cónyuge?
– Poniendo todos nuestros sentidos a su disposición como escucharle, como hablarle, como tratarle con cortesía…
– Mostrar buena disposición
-Aplicar la regla de oro

Le debemos dar atención de la misma manera que nos gusta que nuestra pareja nos dé atención Nosotros mismos somos la medida de la atención
¿En qué poner atención a nuestro cónyuge?

Solamente en tres áreas . .. 1. Espíritu, 2. Alma y 3. Cuerpo:
1. Las necesidades espirituales son obvias… intercesión, oración, ministración, etc.
2. En el alma: En cuanto a los sentimientos, dar la debida atención a sus cambios de ánimo, tristezas, alegrías depresiones; etc, interesarse en sus pensamientos, voluntades
3. Se puede sentir rechazo físico en la relación, menosprecio cuando el cónyuge no le presta atención adecuada a su físico.
Habrá mejor comunión y comunicación provocados por el interés, de cortesía, respeto y paz y contentamiento.

2. APROBACIÓN

¿Qué es aprobación?
Acción y efecto de aprobar. Calificar o dar por bueno. Asentamiento, afirmación, conformidad, anuencia, visado, aceptación; es como cuando decimos: amén… estamos conformes, damos por bueno.

Tratándose de doctrinas y opiniones, asentir a ellas. Tratándose de personas, declararlas hábiles y competentes. Consentimiento, beneplácito, venía, acuerdo.

Los resultados de su aprobación: Aprobar no es sólo “calificar” a nuestro cónyuge, porque va más allá de cualquier puntuación… se relaciona con nuestra estabilidad matrimonial.

Otorgar aprobación a nuestro cónyuge es recibirlo (a) igual, sin condiciones, sólo ¿Cómo?… – Dios examinará la clase de marido o esposa que hayamos sido.

Edifico mi vida basado en Su Palabra para que sobre las mismas bases edifiquemos nuestras vidas en el matrimonio que Dios nos ha dado, nadie quiere reprobar y salir avergonzado en ese examen, (en ese juicio), allí le mostraremos a Dios nuestro verdadero propósito para su matrimonio en nosotros.

¿Cómo demostrarle aprobación de Dios a mi cónyuge?
Expresando la aprobación con palabras y actitudes sinceras, que le den seguridad.

Mostrándole confianza en todo lo que hace, en el cumplimiento de su responsabilidad en todas sus actividades, trabajo, hogar, esparcimientos, etc., caminando juntos de acuerdo con la voluntad de Dios. . . El anhela que seamos aprobados en la tierra como viven los aprobados en el cielo.

La aprobación de Dios nos llevará a la aprobación mutua

Al aprobar a nuestro cónyuge le ayudamos a obtener su aprobación para con nosotros, que no somos nada fáciles, sin Dios es imposible, con Dios como ya no somos lo que éramos… estamos en continuo examen para aprobar.

La atención que demandamos que nos otorgue el cónyuge es la misma que debemos darle, después de Dios; ella (él), es lo más importante, tanto que merece nuestra atención.
La aprobación edifica al esposo y a la esposa. Debemos aprobar en el Señor lo que él o ella es, y lo que él o ella hace… Esto es amar en justicia, haciendo eficaz el pacto matrimonial que hemos celebrado juntos con Dios; procurando, además, presentarnos nosotros mismos aprobados delante de Dios.

3. EL APRECIO

Todos tenemos en lo más profundo del carácter humano, el anhelo de ser apreciados.
Pero… ¿Qué es aprecio?

Académicamente lo podemos definir como: consideración, cariño, valorización, amor, estimación afectuosa de una persona, valorar, reconocer y estimar el mérito de una persona.

Bíblicamente se nos habla de la verdadera estimación de Dios hacia nosotros y al prójimo. Dios entregó a su Hijo por estimación y aprecio a nosotros, para nuestra redención.

Apreciar es valorar, darle el precio justo, darle el valor que Dios le da, considerar cuánto vale para Dios. Nosotros valemos la sangre de Cristo y nuestro cónyuge vale exactamente lo mismo, ni más ni menos. El mismo precio que Pagó Jesús por nosotros, lo pagó por nuestro cónyuge. No podemos fijar un precio inferior al que Dios ha fijado, no podemos menospreciarle y mucho menos despreciarle, sino apreciarle.

El aprecio hacia nuestro cónyuge consiste en darle el valor que Dios le da y que es el mismo que merece, no sólo como ser humano, sino por lo que representa para nosotros como la persona que Dios nos ha dado para compartir con ella nuestra vida. O más aun, considerarla como superior a nosotros mismos.

Dios nos hace un llamado a la humildad poniéndonos ejemplo en Jesucristo, está humildad nos permitirá derribar el orgullo que nos puede impedir valorar a nuestro cónyuge, o que lleva a muchos a verlo como alguien inferior; así mismo, nos librará del egoísmo que nos hace desear ser servidos y crea rivalidad entre nosotros

¿Cómo podemos honrarlo y tenerlo en alta estima, cómo apreciarlo o apreciarla?
Valorando las actividades de cada uno, en las buenas y en las malas, reconociendo e impulsando sus talentos y habilidades. En otras palabras: Ténganla en alta estima, ámela por el trabajo que hace, viva en paz con ella.

¿Cómo demostrar nuestro aprecio?
Díganle a su cónyuge, cuánta ayuda y apoyo está recibiendo por causa de su matrimonio, agradézcale a él, a ella y a Dios por compartir su vida hasta la muerte. Dígale que la ama no por lo que hace por usted, sino por lo que significa para usted.

Si usted no dice nada, ¿cómo puede saber lo que usted opina del aprecio que le tiene?
No olvidemos que ella, (él), necesita de su aprecio, y su amor.

¿Cuál será el resultado de este aprecio?
Una notable mejoría en nuestra vida matrimonial; tendrá como fundamento la honra, el respeto y el amor por el aprecio hacia nuestro cónyuge, tendremos la alabanza de Dios, sobrepasaremos largamente a toda la creación. El hombre corona de Dios, la mujer corona de su marido.
El darle nuestro aprecio es reconocer la importancia de su vida en la nuestra y valorar con ello el gran mérito que como persona y pareja tiene en nosotros.
Brindémosle pues el mayor aprecio a nuestro cónyuge, honrándole con amor y con respeto.

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Por | 2017-01-29T18:18:31+00:00 30 Junio, 2015|Matrimonios|