Lucciano Pavarotti, es sin lugar a dudas, uno de los grandes tenores del siglo XX, pero tal vez pocos conocen que él no sabía de música. Pavarotti no sabía leer una partitura. “Ya soy demasiado viejo para aprender”, decía. Sin embargo se inventó un sistema de símbolos y líneas de colores que le indicaban la evolución de la melodía para poderla interpretar.

Es posible que alguien no sepa cómo leer la Biblia o crea, como Pavarotti, que ya está muy anciano para eso. Hay quienes también han propuesto su propio sistema de códigos para facilitar su estudio, como por ejemplo, pintar de un mismo color los textos relacionados, subrayar los fragmentos más importantes o marcar con símbolos las cosas significativas.

Sin embargo, para poder interpretarla, hace falta un elemento adicional, supremo, infalible: el Espíritu Santo de Dios, solo él abrirá tu entendimiento y permitirá que la palabra de Dios sea como una melodía para tu vida. La ayuda del Espíritu Santo es la promesa que Dios ha dado a quienes lo inviten a morar en su corazón.

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