Su tenacidad compositiva le llevó al músico austriaco Franz Schubert a realizar una magna obra en sólo veinte años, especialmente piezas para voz y piano. Esa entrega a la música y el cultivo de la amistad le aportaron una vida probablemente dichosa. No obstante sentía profunda melancolía en su corazón lo que lo condujo a la depresión.

En sus últimos años, muy afectado por una penosa enfermedad, confesó sentirse desgraciado. Su salud no mejoraba y perdía día a día el entusiasmo por la vida y la belleza. Por las noches deseaba entrar en un sueño profundo y eterno. Falleció dos meses antes de cumplir los treinta y dos años.

Muchas personas tienen una vida aparentemente dichosa, pero cuando surge la enfermedad y las frustraciones pierden el entusiasmo de vivir y son presa fácil de la depresión. La Biblia declara que  nuestra esperanza está en Dios. Él nos ama y quiere ayudarnos. La mayor prueba de esto es que envió a Jesucristo quien vino con la misión de terminar con el mayor de todos los sufrimientos: la muerte eterna. Jesús es tu fuente de vida y la fuerza en los tiempos de dificultad. Confía en él y te llenarás de fortaleza y razones para vivir.

Comentarios

comentarios