Se ha dicho que Giotto fue el primer pintor verdadero. El artista del renacimiento italiano continuó el estilo pictórico de otros predecesores suyos, pero se ganó el derecho a figurar con letras de oro en el libro de la historia de la pintura al plasmar en sus obras una cualidad casi desconocida hasta ese entonces: la emoción.

Hay algo que debería despertar en nosotros más que una emoción, un sentimiento de profunda gratitud y es el hecho de que nuestros nombres estén inscritos en el libro de la vida. El libro de la vida es aquel donde nuestros nombres deben estar si es que queremos pasar con Dios la eternidad, y Jesús es el único camino por el cual nuestros nombres serán escritos con letras de oro, no hay en el mundo otra persona que nos pueda dar salvación y vida eterna.

¿Y tú ya te has inscrito en el libro de la vida? ¿Qué ocurriría si al morir, descubres que no figuras en la lista de los que son salvos y pasarán la eternidad sin Dios? De seguro no tendrás una nueva oportunidad. Será muy tarde. La única opción para ganarte ese derecho de ser incluido en el libro de la vida, está aquí y ahora, no después de muerto. ¿Qué hacer? Aceptar a Jesucristo como tu único Señor y Salvador.

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