Todas las mañanas después de levantar a todos en casa, mientras preparo el desayuno pongo a volumen medio HCJB. Pensé que la única que prestaba atención a la Palabra fresca que presenta el programa de esa hora era yo, pero para mi sorpresa estaba equivocada.   Una de mis hijas en momentos de mucho dolor, al atravesar cierta pérdida, citó al presentador del programa con toda autoridad y seguridad. De sus pequeños labios salían palabras de verdad y poder.

 

Realmente me quedé asombrada de cómo podemos impactar a las personas que están a nuestro alrededor con todo lo que hacemos, sea para bien o para mal. Una decisión acertada, sintonizar HCJB en las primeras horas locas de la mañana.

 

Como padres, individuos e hijos de Dios estamos llamados a dejar huellas buenas en la vida de los nuestros y de todo el que nos rodea. Es parte de nuestra misión.

Si hacemos memoria, seguro que en nuestro caminar por este mundo, hemos tenido encuentros que han cambiado para siempre nuestra existencia. Por ejemplo: el primer encuentro que tuvimos con mamá siendo unos recién nacidos. Otro puede ser el día que nos encontramos cara a cara con el joven o la joven que nos hizo palpitar el corazón. Una entrevista para una beca de estudio, o un trabajo, o las palabras de esa voz amiga en la radio.

 

Sintonizar HCJB es una herramienta más para conectar a la familia con los principios eternos, y la voluntad de Dios. Muchas vidas han sido guiadas a través de un programa, una reflexión, una canción, una voz… apasionada por Cristo. HCJB persigue reflejar a Cristo.

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