Hombres olvidadizos

Los hombres tendemos a suprimir los recuerdos, a borrar el pasado. Esto sucede sobre cuando los recuerdos no son útiles para las necesidades del presente. Es por esto, por ejemplo, que nos llama mucho la atención los álbumes de fotos. Aún los recuerdos positivos, las hazañas, los logros solemos olvidarlo si solo son recuerdos románticos o nostalgias y  no son útiles para el presente.   SOLO recordemos quien muestra en casa los archivos de fotos en su laptop u ofrece los álbumes de la familia a los invitados y, quién de los invitados se interesa primero.

La tendencia olvidadiza de los hombres se da entonces porque tienden a borrar sus cuerdos. Ahora, esto crea en nosotros la precepción de que las mujeres tienden a exagerar las cosas, que siempre se ahogan en un vaso con agua o, que inventan problemas, porque para ellas el presente está interconectado con el pasado.

Borrar los recuerdos permite al hombre ser más positivos y optimistas, por ello, los hombres creemos que haciendo caso omiso a los asuntos del pasado se resolverán por sí solos. Esto le fastidia a una mujer. Hombres, las cosas no se arreglan por sí solas.

Si los recuerdos son vergonzosos, comprometedores, degradantes, caóticos, inexplicables, los hombres tendemos a suprimirlos con mayor rapidez porque no queremos admitir, ni mostrar vulnerabilidad.

Ahora, qué hacer frente a la realidad olvidadiza de los hombres:

  1. Escribe una hoja de vida donde consten tus principales logros.
  2. Con la ayuda de tu esposa, de tu mamá, de tu amiga, tu hermana, elabora una lista de cosas que fueron desagradables para ellas.
  3. Desempolva un álbum familiar o de tu empresa y date un paseo por el pasado. Te ayudará a proyectarte con mas entusiasmo hacia el futuro.

 

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By | 2018-05-10T09:45:48+00:00 10 mayo, 2018|Familia, Vida Cristiana|

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Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.