Gracias MAMÁ

Cuando era niña creía que eras una especie de superheroína, de eso ya hace mucho tiempo, hoy estoy plenamente convencida de que lo eres. Titulada en amor, en cada momento te has hecho cargo de mis heridas en las rodillas y en el corazón, curando con tus besos todos mis dolores.

Mamá, fuiste mi niñera, mi enfermera, mi confesora, mi maestra, mi eterna compañía. Siempre has sabido cómo sellar mis desvelos y mis preocupaciones, algún día me contarás cómo adquiriste esa gran habilidad.

Eres fuerte, aunque a veces te sientas vencida, veo en tus ojos que las batallas del día a día y de la vida nunca te han doblegado. También sé que ya nunca lo harán, porque tu valentía y tu fuerza han servido para sacar adelante a una familia, eso tiene un poder inmenso.

Tu amor es el culpable de que no me conforme con cualquier cosa, de que siempre quiera más y de que necesite reaprender a mirar la vida con cada puesta de sol. Has predicado con tu ejemplo los valores más importantes que hoy tengo y que siempre conservaré: a amar con todo mi corazón, a tener una mano para dar y otra para recibir, a ser humilde y a sentirme orgullosa de mí misma y de mi familia.

Has luchado contra viento y marea, has calmado las más siniestras tempestades y aunque te haya hecho daño con mi indiferencia o mi inconsciencia muchas veces, siempre he tenido un hueco para cobijarme a medio camino entre tu corazón y tus brazos.

Gracias a ti hoy sé que mis logros me pertenecen y que mis sueños no tienen fecha de caducidad. Y cuando más pequeña me he sentido, más me has acurrucado, llenando con tus besos el vacío que la desesperación provocó. Gracias por colmarte de paciencia a la hora de hacerme ver mis errores y por tener esa fuerza sobrehumana con la que siempre consigues descargar mi espalda para que no sufra.

Eres mi mayor privilegio y mi mejor regalo.

Porque has aprendido a hacer todo con una sola mano, porque has “dormido” con un ojo abierto hasta que has oído que llegaba a casa después de una salida,  porque me has dado tu trozo de pastel, porque te has aprendido el nombre de cientos de muñecos, porque has tenido la paciencia de conocerme hasta saber qué es lo que pienso y siento.

Gracias por ser la maestra de mi vida, por convertirte en mi ángel, por hacer mi carga más ligera, por entregarme tu corazón lleno de amor verdadero y darme el impulso para alcanzar lo imposible. Dios te bendiga, te recompense y te tenga a mi lado, el mayor tiempo que pueda.

Te amo.

Tu hija.

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By |2018-05-08T09:09:11+00:008 mayo, 2018|Familia|

About the Author:

Soy Karol Denysse, amo la música, cantar es mi pasión; la comunicación mi vocación. Me gusta el mar y comer mariscos. Sonreírle a la gente y dar abrazos hacen que mis días sean mejores. Mi familia es mi prioridad y caminar de la mano de Jesucristo le ha dado un propósito a mi vida.