Gracias a los Verdaderos Amigos

                                                          Por Martha Claudia Mosquera

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.   Juan 15:13

 

Lo único que fue declarado en la creación que no era bueno, es que el hombre esté solo, y aunque fue la antesala para hablarnos de la creación de la mujer, es real que fuimos creados para el compañerismo, con Dios primeramente y con nuestros semejantes, de ahí se desprende el primer mandamiento que da como fruto el segundo, amar al prójimo, Dios nos creó para relacionarnos, y los amigos y amigas juegan un papel único en nuestra vida, nos enriquecen y poco a poco se convierten en grandes tesoros, ¿existen los amigos de por vida?, estoy segura que sí, por que aunque pocos hay que dar gracias a Dios por contar con ellos, y sentirme libre a su lado, a más de amigos y familiares, que importante es transformarme en amiga de por vida, no solo querer tener amigas de por vida, no solo tener amigas que me bendigan, apoyen y enriquezcan, si no es mi amiga es mi anhelo convertirme en su amiga de por vida, vivir amistades desde mi corazón ese 100% comprometido, pero, ¿cómo lograrlo? Jesús nuestro mejor y más cercano amigo no solo nos dio ejemplo, si no que da las pautas.

El verdadero amigo – amigo es aquel a quien podemos confiar  nuestros sueños más profundos e íntimos- , por que las verdaderas relaciones se establecen en la confianza, y no solo hablamos, sobre todo escuchamos con el corazón, ese amigo que tienen totalmente mi atención, porque lo valoro profundamente.

Aquel que está dispuesto  a dar la vida, quizás no nos tocará literalmente morir por un amigo, pero el éxito en las relaciones es morir al “Yo” para que surja el nosotros, el saber que puedo negarme o incomodarme por el bien de mi amigo, ¿Qué mayor amigo que Jesús?  Que valoró tanto nuestra vida, que murió para darnos su vida, esto es ser amigo, un verdadero amigo.

La lealtad, no importan las circunstancias voy a honrar mi amistad, voy a callar cuando lo sea necesario, y a gritar si amerita, pero no hay mayor adorno en la amistad que la lealtad, cumplir nuestros compromisos y no publicar nuestros secretos, es ser fiel primeramente conmigo misma, y podré ser fiel a mis amigos.

De Jonathan y David aprendemos lo que es la verdadera amistad, cuidándose el uno al otro, no guardando secretos, respetándose y valorándose al punto que Jonathan no le peso ser el príncipe, primero fue amigo; y aun dio como señal de entrega su manto, su espada, su arco y su talabarte, (cinturón del que se cuelga su espada),  bajo la guardia, fue transparente y con estos objetos valiosos y personales dio a David su corazón leal y se selló el pacto de amistad, el príncipe honró y levantó a su mismo nivel a su amigo, y aun cuando Jonathan murió prematuramente, David, ahora en su posición de rey cumplió su pacto, busco un descendiente de Jonathan, encontró a su hijo Mefiboset y aunque estaba lisiado de los pies por un accidente cuando le salvaron la vida huyendo, David lo sentó a su mesa, aunque la ley lo prohibía, porque su lealtad de amigo floreció, fue tal su misericordia que le devolvió todas las posesiones de Saúl y lo trato como hijo, Dios se agradó tanto de este pacto de amistad, que es una bella analogía del pacto de Jesús con nosotros sus amigos, que dio todo por nosotros  y por ese amor aun bendice nuestra descendencia.

Amigos para toda la vida, cuando volvemos a vivir el compromiso y la lealtad se convierte en un pilar en nuestras vidas. No vivas buscando amigos, mejor, conviértete en un amigo de por vida, y veras que llegan verdaderos amigos.

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By | 2018-02-21T17:45:14+00:00 21 febrero, 2018|Vida Cristiana|