ESCUCHAR CON EL CORAZÓN

Todos pensamos que escuchar es cosa sencilla pero realmente requiere de nuestra concentración intencional para escuchar de verdad.

Una ocasión una maestra de escolar estaba explicando a uno de los niños lo que era es pecado.  Otro de ellos levantó su mano y dijo: -Yo he comido de eso, yo he comido pescado. Fue muy gracioso el momento, todos los niños rieron y la maestra explicó a toda la clase la diferencia entre el pescado y el pecado.

Cuando hablamos menos y escuchamos más:

  • Valoramos a las personas y sus opiniones
  • Valoramos el tiempo del otro
  • Empezamos a amar

Claro que esto no se construye de la noche a la mañana.  Darse cuenta de la necesidad de escuchar puede tomar tiempo, puede surgir luego de experimentar situaciones complicadas o vergonzosas como la de aquel niño de primaria confundiendo las palabras.

Si queremos ser efectivos, entonces escuchemos con el corazón, para lograrlo necesitamos escuchar a Dios cada día. Su Palabra es la voz que nos afirma, instruye y exhorta. Escuchar a Dios es establecer una relación de amor vertical que nos llevará a construir relaciones de amor horizontales y podremos escuchar a nuestro hijo adolescente que volvió a llegar tarde a la casa; al cónyuge cansado, a papá y a mamá que tienen la preocupación por los pagos pendientes, y a muchas otras personas que tal vez ignoramos.

Comentarios

comentarios

By |2018-10-02T09:00:21+00:002 octubre, 2018|Vida Cristiana|

About the Author: