¿Eres una mamá perfeccionista y difícil?

El dolor y la necesidad de atención y aprobación pude convertirnos en personas perfeccionistas extremas y difíciles de tratar. Una madre con este perfil se caracteriza porque:

  1. Es híper-exigente. Tiende a enloquecer a los demás, es dictadora en el hogar, hace exigencias irreales, se niega a ceder.
  2. Desaprueba con facilidad. Es quisquillosa, perfeccionista, siempre quiere y exige más, nunca está satisfecha, es difícil de agradar.
  3. Es ensordecedora. Parece un megáfono andante, habla hasta el cansancio, siempre tiene un sermón en la punta de la lengua.
  4. Es destructora. Se enoja con suma facilidad y en forma descontrolada. Pare una persona volcán, explota con facilidad.
  5. Es quejumbrosa crónica. Tiene un complejo de mártir.
  6. Es grosera. Tiene lenguaje cáustico, desanima con sus comentarios en lugar de animar.

Estos rasgos de comportamiento tienen su origen, en primer lugar, en el dolor. En situaciones como estas, te invito a pensar que la primera y más grande solución al dolor es el perdón. El perdón es un acto de madurez. Nuestra madurez espiritual y emocional se revela en la forma que respondemos al dolor que nos han infringido. San Pablo dijo: Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. (Colosenses 3:13 DHH). Mientras que el sabio Salomón dijo: “Cuando se perdona una falta, el amor florece, pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos”. Proverbios 17:9 NTV.

En segundo lugar las personas perfeccionistas y difíciles de tratar suelen buscar atraer atención y aprobación de los demás. Cuando estos sentimientos son recurrentes, ayudará recordar que en Cristo ya somos aprobados, somos aceptados por Él. Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que Dios reciba la gloria”. Romanos 15:7 NTV.

Comentarios
Por | 2017-05-09T08:33:05+00:00 9 mayo, 2017|Familia|

About the autor:

Soy apasionado por mi familia, por las comunicaciones cristianas y por el café. Me encanta escribir y hablar, sembrar árboles y hacer negocios para el Reino de Dios. Me asombra la tecnología y el ciber-mundo donde me siento un forastero estupefacto.