El proceso de desarrollo de una empresa: el crecimiento

En las publicaciones anteriores expusimos sobre las dos fases iniciales del desarrollo de una empresa, la incubación y la aceleración respectivamente. Entendimos, entonces, que la fase de incubación, tiene por objetivo validar las hipótesis del modelo de negocio del emprendimiento y, luego, la fase de aceleración, el de formalizar el modelo de negocio del emprendimiento en el mercado.

La fase siguiente a la aceleración del emprendimiento es la de crecimiento. Aquí se entiende que el modelo de negocio del mismo se ha formalizado en el mercado, convirtiéndose ya en una empresa capaz de generar ingresos, de forma rentable, en el tiempo.

Es en la fase de crecimiento donde el emprendedor, convertido ahora en empresario, comienza a focalizarse en tres aspectos fundamentales: la generación de mayores ingresos, la optimización de costos de operación y la expansión del negocio.

Quisiera, a continuación, detallar los tres aspectos fundamentales, mencionados anteriormente:

  • Generación de mayores ingresos: el emprendedor al haber actuado en orden, siguiendo las fases del proceso de desarrollo de una empresa, ha ido conociéndose propiamente y a su negocio, estando ahora con la seguridad de que el mismo tiene un mercado interesado y es rentable. Es el momento de pensar en cómo facturar más. Aquí es donde, por ejemplo, se puede invertir fuertemente en campañas de marketing para posicionar, con mayor incidencia, su propuesta de valor (productos, servicios, atributos de valor) en el mercado.

Hay emprendedores que intentan desde el inicio de su modelo de negocio (incubación) enfocarse en generar ingresos, por el afán de ganar dinero rápidamente, cayendo en la alteración del debido proceso que se debe transitar y, en consecuencia, fracasando rotundamente porque el negocio aún no está asimilado en el mercado, por más impactante que sea la idea que lo sustenta.

  • Optimización de costos de operación: es importante trabajar en la generación de mayores ingresos pero eso no es suficiente si el negocio no es eficiente en sus actividades clave de operación. Recuerda que los ingresos que tu negocio produzca en esta fase, menos los costos y gastos de su operación, determinarán tu ganancia y, en definitiva, tu rentabilidad empresarial.

Entonces, al mismo tiempo que se generan mayores ingresos se tiene que trabajar en optimizar los costos de operación. Es aquí donde, por ejemplo, es bueno buscar asesoramiento en optimización de procesos para determinar la eficiencia de ellos, es decir, cuánto me cuesta ejecutarlos y si es posible reducir ese valor sin afectar calidad y talento humano en la empresa.

Aquí también hay emprendedores que intentan desde el inicio optimizar sus procesos, sin siquiera tener claridad sobre si hay mercado para su negocio. Invierten en optimizar los procesos y luego se desilusionan al ver que el mercado no responde a su propuesta de valor… Nuevamente, ¡es importante seguir el debido proceso de desarrollo empresarial!

  • Expansión del negocio: “… agranda tu tienda de campaña, extiende las cuerdas y clava bien las estacas, porque te vas a extender de un extremo al otro” (Is. 54: 2-3 TLA).

Es exactamente eso. Dado que el emprendedor ha transitado el debido proceso, con orden, llegó el momento de llevar su negocio hacia más allá de donde sus ojos ven. Es el tiempo de conquistar nuevos mercados para aumentar los flujos de ingreso. Es aquí donde conviene buscar aliados estratégicos que lleven nuestro negocio, a través de su propuesta de valor y canales, a nuevos lugares. Ejemplos de esto, son: colocar productos en cadenas de venta; desarrollar una oferta exportable para alcanzar mercados internacionales; apoyarse en un aliado con capacidad logística para comenzar a distribuir a nuevos territorios un producto o servicio ofrecido a través de internet; etc.

La mejor recomendación que puedo dar para la expansión del negocio es buscar “aliados”, no “proveedores”. Es decir, trabajar con organizaciones y/o personas capaces de compartir riesgos y resultados.

Recuerda, siempre, que la audacia y pasión por desarrollar un negocio, no justifica la imprudencia de no saber administrar el riesgo inherente. Por lo tanto, no tengas temor de seguir el proceso, dominando la ansiedad por ver resultados. En mi caso particular, como emprendedor, no me es posible separar mi fe de mi trabajo, y me sirve recordar constantemente que “Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina” (2 Tim 1:7 NTV), es así que como emprendedores que buscamos prosperar, recordemos “autodisciplinarnos” siguiendo el debido proceso para convertir nuestros sueños empresariales en realidad.

Gracias por tu seguimiento y, si lo deseas, puedes descargar los audios de las entrevistas en la página de la radio, en la sección HCJB En Casa (aquí el link).

 Fernando Sánchez G.
FS & ASOCIADOS INNOVACIÓN ESTRATÉGICA
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Por | 2017-05-19T10:37:36+00:00 19 mayo, 2017|Economía|

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