El poder curativo de la palabra de Dios

El pintor neerlandés del periodo barroco Johannes Vermeer es el autor del cuadro, la lección de música. Sobre la tapa de uno de los instrumentos retratados escribió que la música es compañera de la alegría y bálsamo contra el dolor, un sentimiento compartido entre las élites de la sociedad neerlandesa del aquel siglo de Oro.

Se ha comprobado el efecto sanador de la música que actúa como un bálsamo en una herida abierta o en una llaga que no sana. El mundo moderno está lleno de heridas, magulladuras y contusiones que reclaman un bálsamo reconfortante.  Si la música tiene ese efecto sanador, cuanto más la palabra de Dios tocando las fibras más secretas de nuestro ser.

El poder curativo de la palabra de Dios puede aliviar nuestros sufrimientos. Las buenas nuevas del mensaje de Jesús ejercen un efecto calmante en el corazón de quienes sufren, pues les dan consuelo y esperanza. Y lo mejor de todo es que este bálsamo está a nuestro alcance. ¿Qué debemos hacer si deseamos ponerlo sobre nuestras heridas? Abrirle el corazón a Jesús y dejar que su mensaje, cual la más bella de las sinfonías, vaya sanando cada rincón de nuestro ser.

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Por | 2015-10-14T08:39:24+00:00 14 Octubre, 2015|Vida Cristiana|

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Tras una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, escribiendo y leyendo noticias, me siento realizado, más aún cuando cada día, a través de los micrófonos de HCJB, puedo dar “buenas noticias” a los amigos de la sintonía. Anhelo seguir de la mano de “Papá Dios” no para ser un comunicador cristiano, sino un cristiano comunicador.