El hombre está orientado en términos de vivir para cumplir una misión, un propósito trascendental. ¿Qué misión debería entonces cumplir todo hombre?

  1. Cultivar Virtudes. (1 Pedro 1:5-9 NBLH) “Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. Pues estas virtudes, al estar en ustedes y al abundar, no los dejarán ociosos (ser inútiles) ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.  Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.
  2. Vivir de manera exclusiva para algo. Ser hombre significa estar preparado y orientado hacia algo: una causa, objetivos, razón, etc. Según Víktor Frankl, nosotros “existimos hacia algo”; dicho de otro modo, existimos con un propósito.
  3. Ser de palabra. Josué 24:27. “Le dijo a todo el pueblo: —Esta piedra que ven aquí, es testigo de todo lo que nuestro Dios nos ha dicho. La pongo aquí para recordarles que deben ser fieles a nuestro Dios”. Los compromisos cumplidos sobre la base de símbolos crean fuertes emociones. Todo compromiso no provoca interés a menos que despierte una emoción y pasión. El ser un hombre de palabra nos hace trascendentes. Dios dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (Mateo 24:35).

Existimos para algo, algo que nos supere: el sentido y los valores, estos se descubren y los desarrolla, no se crean. No podemos detenernos y concentrarnos en nosotros mismos, es necesario trascender, completar el acto intencional de asumir un compromiso hacia una vida de virtudes.

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